El pollo superó por primera vez a la carne vacuna en una medición móvil de doce meses del IERAL, el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo alcanzó 47 kilos por habitante, frente a 46,7 kilos de carne bovina. El dato consolida un cambio que la industria avícola venía señalando desde fines de 2024.
El informe muestra además que el cerdo también ganó participación y llegó a 20,1 kilos por habitante. La comparación resulta relevante porque refleja una modificación en la composición del consumo de carnes en la Argentina, con impacto sobre productores, frigoríficos, cadenas comerciales y precios relativos. En paralelo, el consumo total de carnes se mantuvo en niveles elevados, aunque con una distribución distinta entre proteínas.
Antecedentes y proyecciones
El cruce no apareció en una sola medición. En noviembre de 2024, BAE Negocios informó que el sector avícola proyectaba que el pollo terminaría ese año como la carne más consumida del país. En ese momento, Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), estimaba un consumo de entre 47 y 48 kilos por habitante y anticipaba que superaría por primera vez al bovino. Sin embargo, las estadísticas oficiales consolidadas para 2024 mostraron una foto distinta: la carne vacuna cerró en 47,7 kilos por habitante y la aviar en 44,8 kilos, según datos de la Secretaría de Agricultura.
La discusión volvió a quedar expuesta en junio de 2025, cuando Carlos Sinesi, de CEPA, dijo a BAE Negocios que el consumo de pollo rondaba los 47 kilos por habitante al año y afirmó: “Eso nunca había pasado en la Argentina. Por primera vez superó al consumo de carne vacuna”. Al cierre de 2025, la Secretaría de Agricultura calculó un consumo de 49,92 kilos de carne vacuna y 47,68 kilos de pollo por habitante, por lo que el bovino seguía al frente en el año calendario.
Precios y sustitución
El IERAL atribuyó parte del cambio a la brecha de precios entre carnes. En los últimos doce meses analizados, un kilo de carne vacuna equivalió al precio de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo. En términos reales, la carne vacuna se ubicó en agosto 13,3% por encima del nivel de un año antes, mientras que el pollo y el cerdo registraron bajas cercanas al 4%. Una canasta de 18 cortes vacunos promedió $17.871 por kilo, quedó 10,1% por debajo del máximo de marzo y todavía 30,3% por encima del promedio de las últimas dos décadas para ese mes.
“El resultado de este reacomodamiento de precios fue una sustitución entre carnes que permitió sostener un consumo total elevado”, señaló el IERAL. Según el informe, entre agosto de 2025 y julio de 2026 la suma de carne vacuna, pollo y cerdo llegó a 113,8 kilos por habitante, apenas 2% menos que en los doce meses anteriores y en niveles similares a los promedios de los últimos cinco y diez años. El dato sugiere que el ajuste no redujo de manera significativa el consumo total, sino que reordenó la demanda entre cortes y especies.
Menor oferta bovina
El desplazamiento también coincidió con una caída de la disponibilidad de carne vacuna para el mercado interno. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, la oferta fue de 46,2 kilos por habitante, el nivel más bajo de la serie 1990-2026, y resultó 9% inferior a la registrada en los doce meses previos. La producción bajó de 69 a 64,6 kilos por habitante, mientras que las exportaciones aumentaron de 18,6 a 19,4 kilos. Las importaciones también crecieron, de 0,3 a 0,9 kilos por persona, aunque siguieron teniendo una incidencia reducida.
La menor producción tuvo su correlato en la faena, que cayó 8,8% en doce meses. Parte de esa baja fue compensada por un aumento del peso promedio de las reses, que pasó de 230,1 a 236,6 kilos por cabeza, un incremento del 2,9%. En paralelo, las exportaciones de carne vacuna alcanzaron USD 4.729 millones en los doce meses terminados en agosto, medidas a precios constantes, un 35,4% más que un año antes y el mayor registro de la serie analizada por el IERAL. El volumen vendido al exterior subió 4,2% y el precio promedio de exportación casi 30% interanual.




