El gobierno de Javier Milei resolvió recurrir al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para intentar reactivar el crédito hipotecario. Luis Caputo anunció que colocará hasta $2 billones del fondo previsional en plazos fijos de bancos privados, con la condición de que esos recursos se canalicen hacia préstamos para vivienda. La medida apunta a ampliar una oferta de financiamiento de largo plazo que el sistema financiero local no logra sostener con depósitos tradicionales.
Descalce de plazos
El mecanismo busca atender un problema estructural del mercado argentino: las entidades captan depósitos mayormente de corto plazo, pero deben otorgar préstamos a 15, 20 o 30 años para financiar una vivienda. Caputo planteó que el FGS funcione como fuente de fondeo más extendido para reducir esa diferencia entre activos y pasivos. El objetivo oficial es acelerar la expansión del crédito hipotecario en un mercado con oferta limitada.
Reparos del sistema financiero
La iniciativa recibió cuestionamientos de especialistas del sector financiero consultados por LPO. El reparo central es que el Gobierno utiliza patrimonio destinado a respaldar el sistema previsional para resolver una carencia que, en términos de mercado, debería cubrir un mercado de capitales de largo plazo que hoy es prácticamente inexistente. En esa lectura, el programa traslada al FGS una función que no está consolidada en la plaza financiera argentina.
Alcance operativo
El programa tendrá un tope de $2 billones y se instrumentará mediante licitaciones de hasta $200.000 millones. El FGS constituirá depósitos en pesos ajustados por UVA —unidad de valor adquisitivo, índice que actualiza el capital por inflación— más una tasa adicional. Habrá dos tramos: uno a un año, con rendimiento mínimo de UVA más 2,5%, y otro a cinco años, con piso de UVA más 4,5%. Cada banco podrá quedarse con un máximo del 20% de cada licitación.
Condiciones para los préstamos
Las entidades tendrán 90 días para transformar esos recursos en créditos hipotecarios. Los préstamos deberán tener un plazo mínimo de 15 años, no podrán superar las 150.000 UVA y tendrán una tasa máxima de UVA más 7,5%. El dinero podrá destinarse a comprar, construir, ampliar o refaccionar una primera vivienda. Sin embargo, aun con ese fondeo, los bancos seguirán enfrentando la necesidad de renovar depósitos varias veces durante la vida del crédito, porque el tramo más largo previsto por el FGS es de cinco años.
Impacto económico
Caputo sostuvo que el crédito hipotecario genera un “efecto multiplicador” porque dinamiza otros sectores de la economía y mejora la formalidad laboral. También señaló que el stock hipotecario argentino equivale apenas al 2% del PIB, contra 27% en Chile y 50% en Estados Unidos. Para el sistema financiero, en cambio, el esquema apenas crea un puente temporal sobre un problema de financiamiento que puede extenderse por tres décadas.




