Un perito ratificó la presencia de olor de Loan en vehículos de Pérez y Caillava
Mario Rolando Rosillo declaró ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes y sostuvo que los perros detectaron rastros del niño en los asientos traseros de dos vehículos de los imputados. Aclaró, sin embargo, que la pericia no permite determinar de qué manera llegó ese olor hasta allí.
El veterinario y especialista en odorología forense Mario Rolando Rosillo declaró este jueves en el Tribunal Oral Federal de Corrientes y afirmó que no existen dudas sobre la detección del olor de Loan Danilo Peña en dos vehículos vinculados a los imputados. Según explicó, los perros marcaron rastros del menor en los asientos traseros, aunque no pudo precisar cómo se produjo esa transferencia.
Rosillo indicó que, tras la sustracción del niño, fue enviado a 9 de Julio por el Ministerio de Seguridad de Corrientes para colaborar con las pericias, junto al sargento ayudante Guillermo Romero, guía del can "Arandú". Señaló que se trabajó sobre tres vehículos secuestrados: un Volkswagen Voyage de Daniel Oscar Ramírez y Mónica Millapi, y la Ford Ranger y un Ford Ka de Carlos Pérez y María Victoria Caillava.
El perito detalló que las muestras se tomaron con gasas esterilizadas colocadas sobre los asientos traseros, cubiertas con papel metalizado y expuestas a calor para remover moléculas y células. Luego fueron guardadas en frascos rotulados para su cotejo, utilizando también muestras de chicos de igual sexo y edad similar a la de Loan, ya que cada persona genera un olor único.
De acuerdo con su declaración, el trabajo con los canes se realizó en un salón de una escuela de 9 de Julio, previamente higienizado y supervisado antes de la disposición de las muestras. Rosillo explicó que los testigos indicaban dónde ubicar cada frasco y que, luego, el perro ingresaba con su guía, olfateaba otra gasa con el olor obtenido de la ropa del niño y, si detectaba coincidencia, se sentaba o se detenía frente al objetivo, en lo que definió como una "marcación pasiva".
El especialista sostuvo que las perras Cala y Dina, de la Policía de Salta, marcaron el olor de Loan en las muestras tomadas del Ford Ka utilizado por Caillava y Pérez al día siguiente de la sustracción, cuando viajaron a la ciudad de Corrientes y luego a Chaco. En la Ford Ranger con la que el matrimonio estuvo en el almuerzo en la casa de la abuela de la víctima, Catalina Peña, en El Algarrobal, también hubo reconocimiento positivo por parte de Cala y Arandú, un Labrador Retriever de la Policía de Corrientes.
Rosillo explicó que el tercer can se utiliza cuando existe discordancia entre los dos primeros. En ese sentido, indicó: "Pasamos el tercer perro sobre la muestra de la camioneta por decisión mía y no hubo reconocimiento. No era necesario porque ya teníamos una marcación positiva pero decidí hacerlo y se dejó constancia en el acta".
Durante el extenso interrogatorio del abogado Ernesto González, defensor de Caillava y Pérez, el perito respondió a observaciones sobre supuestas contradicciones en el comportamiento de los animales. "Cuando hablo de comportamiento pasivo, el perro puede sentarse o bien quedar parado al lado de la muestra", señaló. También aclaró: "Lo que no podemos precisar con la pericia es cómo llegó el olor de Loan allí, pero sí que se correspondían con los el chico".
En otro tramo de su exposición cuestionó la labor de una guía y un can que habían llegado de Paso de los Libres para la búsqueda en el auto de Ramírez y Millapi. "Eso no se puede considerar una técnica pericial. No se hace de esa manera y tampoco hay marcación. Hubo una alta inducción (por parte de la guía) al can", afirmó. Consultado por Enzo Di Tella, defensor de Bernardino Antonio Benítez, sostuvo además que de persona a persona la transferencia de células es muy débil.
La declaración de Rosillo volvió a generar cruces entre el fiscal Carlos Schaefer y algunos defensores, en especial Rodolfo Baqué y Ernesto González. El presidente del tribunal, Fermín Ceroleni, pidió respeto y calificó como "impropias" algunas manifestaciones. Al momento de reconocer su firma, el testigo advirtió que no había llevado anteojos y el fiscal le ofreció los suyos para facilitar la lectura del informe.