Cuatro de cada diez jóvenes argentinos ya son morosos y la crisis de deuda alcanza su peor nivel en dos décadas
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que 5,8 millones de personas están en situación de mora. Los jóvenes de entre 18 y 34 años son el grupo más afectado: casi cuatro de cada diez no logran cumplir con sus obligaciones financieras. Las billeteras virtuales registran niveles históricos de incobrabilidad y Cuyo figura entre las regiones con mayor incumplimiento.
La creciente dificultad de los argentinos para afrontar sus compromisos financieros encontró un dato que enciende todas las alarmas: casi cuatro de cada diez jóvenes de entre 18 y 34 años son morosos, una cifra que refleja el fuerte impacto de la crisis económica sobre las nuevas generaciones y que acompaña el peor nivel de morosidad registrado en el país en los últimos 20 años.
El dato surge de un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que señala que 5,8 millones de personas dejaron de pagar sus deudas, sobre un total de 20,9 millones de deudores registrados por la Central de Deudores del Banco Central. En otras palabras, casi tres de cada diez argentinos con obligaciones financieras se encuentran actualmente en situación irregular.
La preocupación es aún mayor entre los más jóvenes. En el segmento de hasta 24 años, la tasa de incumplimiento alcanza el 40,9%, lo que evidencia las dificultades que enfrenta este grupo para sostener el pago de préstamos, tarjetas de crédito y financiamiento obtenido a través de plataformas digitales.
El informe también muestra un marcado deterioro en la capacidad de pago de las familias argentinas. La morosidad bancaria de los hogares pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026, un salto que especialistas vinculan con la pérdida del poder adquisitivo y el creciente recurso al crédito para cubrir gastos cotidianos.
Los productos financieros más comprometidos son los préstamos personales, cuya mora llegó al 14,9%, y las tarjetas de crédito, con un 12,5%. Ambos concentran el 73% del total de la cartera irregular del sistema financiero.
Sin embargo, el escenario más crítico se observa en las billeteras virtuales y las fintech. Allí la morosidad escaló desde el 7,3% hasta el 29,6%, superando incluso los niveles registrados durante la pandemia. Según el estudio, la expansión del crédito digital, sumada a menores controles sobre el riesgo crediticio, convirtió a estas plataformas en uno de los principales focos de incumplimiento.
En cuanto a la distribución geográfica, el informe ubica a Cuyo y el NOA como las regiones con mayores índices de morosidad. La Rioja encabeza el ranking nacional con un 22,8%, seguida por San Luis (20,1%) y Catamarca (20%). El mapa evidencia profundas diferencias regionales vinculadas al empleo y al nivel de ingresos.
El problema también alcanza al sector productivo. Aunque la morosidad empresarial se mantiene en niveles inferiores a la de los hogares, la construcción aparece como la actividad más afectada, con un 7% de irregularidad, seguida por alojamiento y gastronomía (6,9%) y servicios administrativos (5,5%).
Respecto de las causas del fenómeno, el informe de CEPA sostiene que el incremento de la mora responde principalmente a la caída del salario real, el elevado costo del financiamiento y la pérdida del poder de compra de las familias. Esta interpretación difiere de la postura oficial, que atribuye el problema al mal manejo financiero de los consumidores o a conductas especulativas.
El estudio también advierte que el nuevo esquema crediticio anunciado por el Banco Central, que apunta a un otorgamiento de préstamos más selectivo, podría dejar fuera del sistema a quienes refinancian deudas de manera permanente, reduciendo aún más el acceso al financiamiento para millones de argentinos.
Con 5,8 millones de personas en mora, un fuerte deterioro del ingreso y un crédito cada vez más restrictivo, el informe concluye que la situación representa uno de los mayores desafíos económicos y sociales del país, con un impacto particularmente severo sobre los jóvenes, quienes hoy encabezan el preocupante ranking del endeudamiento.