"El primer policía que llega al lugar es clave": capacitan a comisarios para fortalecer las investigaciones penales
El Ministerio Público presentó el Manual de la UAT y los protocolos que orientan la recolección de pruebas desde los primeros minutos de un hecho.
La calidad de una investigación penal puede comenzar a definirse en los primeros minutos posteriores a un hecho delictivo. Bajo esa premisa, el Ministerio Público Fiscal llevó adelante una capacitación destinada a autoridades policiales de toda la provincia, con el objetivo de fortalecer el trabajo conjunto entre fiscales y fuerzas de seguridad, mejorar la recolección de pruebas y optimizar la respuesta judicial desde el primer momento de intervención.
La actividad tuvo como eje central la presentación del Manual de la Unidad de Abordaje Territorial (UAT) y del Manual de Política de Persecución Penal, dos herramientas consideradas fundamentales dentro del sistema acusatorio que rige en San Juan.
El responsable de la Unidad de Abordaje Territorial, Carlos Ortis, explicó que la capacitación apuntó principalmente a reforzar el rol de los efectivos policiales que intervienen inicialmente en cada hecho y que son quienes aportan la primera información que luego utilizarán fiscales y ayudantes fiscales para dirigir las investigaciones.
La UAT, la puerta de entrada al sistema acusatorio
Ortis definió a la Unidad de Abordaje Territorial como la "médula neurálgica" del sistema acusatorio, ya que se trata del organismo que recibe la primera comunicación policial sobre cualquier hecho que pueda derivar en una investigación penal.
"Desde una caída casual hasta un homicidio, todo ingresa inicialmente por la UAT", explicó.
La dependencia funciona como un centro de recepción y clasificación de información. Cada vez que un policía interviene en un hecho, debe comunicarse con la guardia de la UAT a través de una línea específica habilitada para las fuerzas de seguridad. A partir de allí, funcionarios judiciales especializados analizan la situación y determinan qué Unidad Fiscal de Investigación debe intervenir.
Ese procedimiento permite derivar cada caso según su naturaleza: delitos contra la propiedad, delitos genéricos, estafas, flagrancia u otras competencias específicas.
Cómo funciona el sistema
Ortis comparó el funcionamiento de la UAT con el sistema de emergencias 911 para facilitar la comprensión.
Cuando un ciudadano denuncia un hecho y llama al 911, la Policía concurre al lugar. Una vez allí, los efectivos recaban información preliminar y luego se comunican con la UAT.
Esa comunicación se transforma en el punto de partida de toda la investigación judicial.
"El policía que llega primero es el que nos aporta la información inicial. Sobre esa información se toman decisiones importantes que pueden definir el rumbo de una causa", señaló.
Por ese motivo, el Ministerio Público considera fundamental que los uniformados conozcan en profundidad cuáles son los datos que deben relevar y cómo deben preservarse los elementos probatorios.
Un manual para actuar en cada situación
Uno de los aspectos centrales de la capacitación fue la presentación del Manual de la Unidad de Abordaje Territorial.
El documento establece criterios uniformes para la actuación policial y contiene protocolos específicos elaborados en conjunto con las distintas Unidades Fiscales de Investigación.
La intención es que cada efectivo cuente con una guía clara sobre qué hacer ante diferentes tipos de hechos.
Por ejemplo, en un accidente de tránsito el protocolo contempla la búsqueda inmediata de cámaras de seguridad, la identificación de testigos, la realización de controles de alcoholemia y la preservación de evidencia relacionada con los vehículos involucrados.
De esta manera, la información que llega posteriormente a los fiscales es más completa y permite acelerar las decisiones judiciales.
El primer interventor, una figura clave
Durante la capacitación se insistió especialmente en la importancia del denominado "primer interventor", es decir, el efectivo policial que arriba inicialmente a la escena.
Según explicó Ortis, ese agente representa el primer eslabón de toda la cadena investigativa.
Su tarea no se limita únicamente a preservar el lugar del hecho, sino también a obtener información relevante que permita reconstruir lo ocurrido.
"Si el policía toma correctamente los datos, identifica testigos, preserva evidencia y transmite información precisa, las posibilidades de éxito de la investigación aumentan considerablemente", sostuvo.
Por el contrario, errores en esa etapa inicial pueden generar dificultades posteriores para acreditar responsabilidades penales.
Capacitación para toda la estructura policial
La jornada se realizó en dependencias de Bomberos y contó con la participación de prácticamente toda la plana mayor de la Policía de San Juan.
Asistieron comisarios de distintas dependencias, jefes departamentales y responsables de comandos policiales de toda la provincia.
Según destacó Ortis, la convocatoria alcanzó cerca de la totalidad de los funcionarios convocados, lo que fue interpretado como una muestra del interés institucional por fortalecer la coordinación entre la Justicia y la Policía.
La estrategia ahora apunta a que cada autoridad policial replique esos contenidos dentro de sus respectivas dependencias y capacite al personal operativo.
La intención es que los criterios establecidos en el manual lleguen a cada efectivo que cumple funciones en la calle.
La política de persecución penal
Otro de los ejes abordados fue la Política de Persecución Penal, documento rector que define las prioridades y lineamientos generales que orientan la actuación del Ministerio Público Fiscal.
La herramienta permite unificar criterios en la investigación de delitos y establecer parámetros comunes para fiscales y auxiliares de la Justicia.
Según explicaron los organizadores, el objetivo es garantizar intervenciones más ágiles, coordinadas y eficientes dentro del sistema acusatorio.
Un desafío permanente
Ortis señaló que la capacitación debe ser un proceso continuo debido a los constantes cambios que experimenta el sistema judicial y a la creciente complejidad de las investigaciones.
En ese sentido, adelantó que uno de los próximos desafíos será la implementación de aspectos vinculados al derecho penal juvenil, lo que demandará nuevas instancias de formación para el personal policial.
Además, sostuvo que tanto la delincuencia como las estrategias defensivas evolucionan constantemente, por lo que fiscales y policías deben perfeccionar de manera permanente sus métodos de trabajo.
"Si no contamos con una buena prueba, será muy difícil sostener una acusación", advirtió.
Trabajo en equipo para mejorar las investigaciones
La capacitación contó además con la participación del asesor de la Secretaría del Fuero Penal de Fiscalía General, Jorge Albarracín; los fiscales coordinadores de la UFI Flagrancia, Virginia Branca y Francisco Micheltorena; el fiscal coordinador de Delitos Informáticos y Estafas, Eduardo Gallastegui; y el fiscal Cristian Gerarduzzi.
Todos coincidieron en la necesidad de fortalecer la articulación entre el Ministerio Público y las fuerzas policiales para optimizar las investigaciones y brindar respuestas más rápidas a la sociedad.
Para Ortis, el objetivo final es claro: que cada hecho denunciado llegue a la Justicia con la mayor cantidad de información posible y que las decisiones procesales puedan adoptarse sobre bases sólidas.
"Estamos todos en el mismo equipo y trabajando para el mismo lado", resumió el funcionario al destacar la importancia de que fiscales y policías compartan procedimientos, criterios y objetivos dentro del sistema acusatorio.