Julián García Barrios encontró en el karate un espacio de pertenencia
Llegó a San Juan desde Colombia hace ocho años, fue diagnosticado con TEA y atravesó distintos intentos hasta hallar una actividad en la que se sintiera cómodo. Hoy entrena en Samira Dojo, recibió una ovación en el estadio La Superiora y se prepara para el Nacional de Parakarate en Maipú.
Hay historias que se cuentan por medallas y otras que se explican mejor a través de las sonrisas. La de Julián Andrés García Barrios pertenece a este último grupo.
Hace poco más de ocho años, su familia dejó la ciudad de Armenia, en Colombia, y se instaló en San Juan para comenzar una nueva etapa. Julián, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), atravesó un recorrido en el que su entorno buscó alternativas para favorecer su desarrollo y su integración.
Probó con distintos deportes, aunque sin resultados definitivos por su corta edad. La búsqueda cambió cuando apareció el karate, hace apenas un año, en Samira Dojo. Allí encontró un espacio distinto, pensado no solo para entrenar, sino también para compartir y sentirse parte de un grupo.
El sensei Ariel Zárate acompañó ese proceso desde el inicio, junto con el resto del dojo. Con paciencia y seguimiento, la adaptación fue dando lugar a una experiencia de crecimiento que también impactó en su familia, que comenzó a advertir avances en su confianza y en su bienestar.
El fin de semana pasado llegó su primera competencia. En el estadio La Superiora, Julián realizó su kata ante el público y recibió una ovación que marcó la jornada. Luego obtuvo su medalla, aunque para su entorno el reconocimiento más importante ya se había producido en el tatami.
Ahora se prepara para dar un paso mayor. En julio, en Maipú, Mendoza, se disputará el Campeonato Nacional de Parakarate, donde tendrá su primera participación en un certamen de alcance nacional y también podrá presentarse en la modalidad kumite.
En la provincia, el Parakarate cuenta actualmente con apenas tres deportistas, una referencia que muestra el margen de desarrollo que todavía tiene la disciplina. En ese contexto, la experiencia de Julián se vuelve un caso significativo dentro de un proceso que busca ampliar la inclusión en el deporte.
Desde hace algunos meses, Samira Dojo volvió a integrarse a la Federación Sanjuanina de Karate y el pasado fin de semana varios de sus alumnos obtuvieron resultados destacados. Sin embargo, la actuación de Julián quedó como una de las imágenes más recordadas de la jornada.
Más allá de la competencia, el karate le dio amigos, confianza y un lugar. Para él y su familia, ese recorrido terminó convirtiéndose en algo mucho más valioso que un resultado deportivo.