El dólar alcanza su nivel más alto en tres meses y medio ante la crisis en Medio Oriente
El fortalecimiento del dólar responde a la búsqueda de activos seguros en un contexto de tensión geopolítica y aumento del precio del petróleo, afectando especialmente a economías importadoras de energía como Europa y Japón.
El dólar estadounidense se encamina a cerrar una segunda semana consecutiva de alzas en los mercados internacionales, impulsado por la demanda de refugio ante la escalada del conflicto en Medio Oriente y el incremento en los precios del petróleo.
El índice dólar, que mide la evolución de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis divisas principales, subió un 0,5% este viernes hasta las 100,22 unidades, alcanzando su nivel máximo desde finales de noviembre. En la semana, el indicador avanza cerca del 1,4%.
Este movimiento está íntimamente ligado a la incertidumbre geopolítica en la región, donde la amenaza al suministro global de crudo genera volatilidad y dirige a los inversores hacia activos considerados seguros, como el dólar. A diferencia de otras potencias, Estados Unidos se encuentra relativamente protegido frente a un impacto energético dado que es exportador neto de petróleo desde hace casi una década.
En cambio, economías dependientes de importaciones energéticas como Europa y Japón ven sus monedas debilitadas ante un escenario de petróleo caro. En este sentido, el euro cayó a su nivel más bajo desde agosto, con una baja del 0,6% hasta los u$s1,1438, mientras que el yen japonés tocó un mínimo de 20 meses ubicándose en 159,69 unidades por dólar.
Ante esta depreciación, el gobierno de Japón manifestó su disposición a intervenir para frenar la caída excesiva del yen. Asimismo, el dólar se fortaleció frente al franco suizo, subiendo hasta 0,7894 unidades, su máximo desde enero.
En el centro de la crisis, el petróleo continúa afectando los mercados. Irán intensificó ataques contra infraestructuras petroleras en la región y su líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, anunció el cierre de la ruta marítima del estrecho de Ormuz, un corredor clave para el comercio energético mundial.
Los inversores permanecen atentos al desarrollo del conflicto, ya que una interrupción prolongada en el flujo de petróleo podría incrementar la presión alcista sobre el dólar y debilitar aún más a las monedas más expuestas al costo de la energía.