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Día Internacional de la Mujer

Cintia Álamo, Subjefa de Policía: "El mejor legado de las mujeres es vivir sin miedo"

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la subjefa de la Policía de San Juan repasa su trayectoria de más de dos décadas en la fuerza, reflexiona sobre el liderazgo femenino en materia de seguridad y hace un balance de su carrera en un momento especial: su retiro de la institución.

A lo largo de más de 20 años de servicio, Cintia Álamo, la actual subjefa de la Policía de San Juan construyó una carrera marcada por el compromiso, la vocación y la convicción de que el liderazgo también puede ejercerse desde una mirada más humana e integradora.

En una institución históricamente dominada por hombres, su llegada a uno de los cargos más altos de la fuerza representó no solo un logro personal, sino también un paso significativo para la participación de las mujeres en espacios de conducción.

En esta entrevista que concedió a Zonda diario, realizada con motivo del Día Internacional de la Mujer, repasa los desafíos que enfrentó, los cambios que impulsó dentro de la institución y el legado que espera dejar en la Policía de San Juan. 

-¿Qué significa para usted conmemorar el Día de la Mujer desde el lugar que ocupa dentro de la Policía de San Juan?

Para mi es reconocer y poner en valor todos los momentos difíciles por lo que las mujeres que nos precedieron a lo largo de la historia tuvieron que atravesar, de lo cual nacieron o se reconocieron derechos que antes habían sido negados. Esos momentos, no solo fueron en una época de la historia, ocurren todos los días con pequeños actos, quizás mujeres fuertes que fueron valientes aún con miedo. Hoy el mejor legado es vivir sin miedo, principio de toda libertad (a pensar, decir, hacer o construir).

-Cuando ingresó a la fuerza, ¿imaginaba que llegaría a ocupar el cargo de subjefa?

No, reconozco que nunca lo imagine. Pasaron 20 años de haber ingresado a la fuerza y nunca a la plana mayor de generales había llegado ni siquiera una mujer. Hasta la primera Comisario General Miriam Heredia, quien abrió la puerta, pero hasta ese entonces esos lugares eran ocupados por hombres. De todas maneras, trabajé siempre sin miedo, viviendo el hoy, no los resultados. Tener carácter, ser educada, respetuosa y trabajar incansablemente amando mi profesión me condujo hoy hasta este lugar impensado. Seguro situación por algunos jefes que ya se retiraron o anhelados por otros que reconocieron que la capacidad de liderazgo, profesionalismo, conocimiento y decisión nunca estuvieron ocultos en mi persona. 

-¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentó como mujer dentro de una institución históricamente masculina?

Uno de los mayores desafíos fue hacer entender la lógica que cuando algo está estructurado y rígido finalmente se rompe o lleva a un mal desempeño. Este pensamiento llevó a pensar que era rebelde o no siempre acataba tal cual las órdenes, sino que ante distintas realidades era muy crítica y analítica.

Pero sí tuve jefes muy respetuosos que escuchaban y admitían que era necesario modificar escenarios, por ejemplo:  en cuanto a las víctimas de violencia o abuso era necesario que solo fueran atendidas por mujeres, la creación de un espacio para trabajar estos casos diferenciados, de ahí la creación de la Comisaria para la Mujer; el trato digno hacia todos los ciudadanos. El respeto a la diversidad, me estoy refiriendo a todos los cambios que esta sociedad ha tenido desde hace 30 años atrás.

-¿Cree que el liderazgo femenino aporta una mirada distinta en materia de seguridad?

Si, porque es integrador y más en estos tiempos aborda todos los aspectos de seguridad, como por ejemplo también todo lo relacionado con la gestión de los conflictos tanto sociales como del personal policial, entendiendo que los policías no son robot y con disciplina necesitan un trato humanitario. De todos modos, la mirada de la mujer se complementa con la de, en este caso un jefe de policía, que también es Licenciado en Seguridad y desde esa profesionalización el nuevo paradigma los reconoce a los y las policías como personas bajo régimen cumpliendo una función, pero también tienen problemas, sentimientos y que las situaciones críticas que viven día a día debe expresarlas, reconociendo que puede haberle afectado, como dice la psicóloga Pilar Sordo "La fortaleza no es el arte de aguantar, sino el de comunicar lo que nos pasa". Esta premisa no es solo percepción nuestra, sino que ha sido reconocido como política de estado en el Consejo de Seguridad Nacional como programa de "Cuidar a quienes nos cuidan". 

Este enfoque integral que va dirigido a la sociedad entiende que el delito es multicausal y el abordaje multi agencial y nos involucra para poder escuchar a la comunidad y junto con ello gestionar. 

-¿Qué mensaje les daría a las jóvenes que hoy están pensando en ingresar a la Policía?

El mensaje es que, éste no es un trabajo cualquiera, es un servicio que requiere la entrega todos los días, cuando las personas lo hacen por necesidad solamente lo sufren, cuando además lo entienden como un servicio al otro a la comunidad se hace con mucho amor. Esta profesión te coloca en las situaciones más impensadas para ayudar, salvar una vida, ver nacer otro, evitar tragedias, hacer justicia, detener a los que hacen daño a otro, etc.

-En este momento en que se retira de la fuerza, ¿qué balance hace de su carrera?

Un balance muy positivo, porque me siento muy orgullosa de mis inicios y todos los años transcurridos, todo lo aprendido y transmitido, lo bueno y lo malo me han traído hasta aquí.

-¿Cuál considera que fue su mayor logro profesional?

Mi mayor logro personal es haber demostrado que el trabajo en equipo es muy importante, que no son ordenes lineales de arriba hacia abajo, sino que se construye y forman equipos entre hombres y mujeres, que el reconocimiento y la motivación son importantes hacia el personal policial, por supuesto corregir y sancionar lo que está mal. Pero sobre todo, que día a día, no doy por sentado que es suficiente y que debes buscar siempre herramientas para brindar mayor servicio a la comunidad.

-¿Se va con la tranquilidad de haber cumplido su misión?

Si, porque además de diseñar seguridad con los recursos de los cuales la Policía tenemos acceso (no ordenamos allanamientos o detenciones, por ejemplo), hemos implementado al 100% el concepto de seguridad ciudadana, nos hemos puesto a disposición de la comunidad, hemos asistido a innumerables reuniones, nos hemos abierto a través de la comunicación tanto en medios, como con nuestra página digital revista vocación y lealtad para que la gente sepa quiénes somos y que hacemos. Está planteada la receta contra la inseguridad esto es que, estrategias de prevención que ya existen, detención de personas que cometen delito, penas ejemplificadoras para desmotivar la comisión de hechos futuros, tratamiento carcelario disciplinado con horario o capacitaciones que remplace el ocio, parecido a la formación policial o militar mucha disciplina de que cumpla la condena y se inserte nuevamente en la sociedad.

- ¿Le gustaría seguir vinculada a la seguridad desde otro ámbito?

Solo decir que me siento joven y con mucha energía para lo que Dios disponga conmigo. 

-¿Qué significa para usted cerrar esta etapa precisamente en un contexto donde se pone en valor el rol de la mujer?                                                                                                                             

Un tremendo orgullo y un regalo a aquella niña que desde pequeña tuvo que ganarse con trabajo el sustento; que la niña que quizás tuvo dudas o miedos, hoy le digo no te preocupes todo va estar bien. 

En realidad, nunca podemos evitar los sacrificios, momentos difíciles o situaciones de dolor, pero está bien, ser feliz no tuvo nunca que ver con las circunstancias sino solo siempre fue una decisión.   

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