Adicciones por sustancias, ludopatía o consumos digitales: dónde pedir ayuda y qué tratamientos hay
La directora de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos, Daniela Merlo, explicó cómo funciona la red provincial de atención, qué hacer ante un caso de adicción y cuáles son las modalidades de tratamiento disponibles en San Juan, desde la atención ambulatoria hasta la internación.
La directora de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos, Daniela Merlo, dialogó con Radio Mil20 y explicó cómo funciona la red provincial de atención para personas que atraviesan situaciones de adicción, ya sea por sustancias, ludopatía o consumos digitales.
La funcionaria detalló que la Dirección, dependiente del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, cuenta con equipos interdisciplinarios distribuidos en todos los departamentos de la provincia a través de las UCOP (Unidades de Consumos Problemáticos), que funcionan en articulación con los municipios.
"Dentro de cada departamento tenemos psicólogos y trabajadores sociales que son el primer nexo con la persona que consulta, ya sea por un consumo propio o por el de un familiar, amigo o alumno", explicó Merlo.
Primer paso: la consulta
El abordaje comienza con una entrevista y evaluación interdisciplinaria. A partir de allí se define la modalidad de tratamiento, que puede ser ambulatorio, centro de día o internación, según la gravedad del caso y el contexto de la persona.
Merlo aclaró que el tratamiento se basa en la voluntariedad. "No es obligatorio por la Ley de Salud Mental. Trabajamos para que la persona tome conciencia y pueda hacer ese ‘clic’ que le permita iniciar un tratamiento", sostuvo.
En los casos donde la persona no quiere asistir, la recomendación es que el familiar o referente adulto igual se acerque al dispositivo. "El equipo también orienta a la familia sobre cómo actuar y qué pasos seguir", indicó. En situaciones extremas, cuando la vida de la persona o de terceros está en riesgo, puede intervenir la Justicia.
Tres modalidades de tratamiento
El tratamiento ambulatorio es el primer nivel de atención y está orientado a personas que recién inician el consumo o que aún pueden sostener cierta estabilidad. Incluye terapia individual, grupal y familiar, con acompañamiento psicosocial.
Cuando el consumo es más problemático o el contexto familiar es complejo, se deriva a un centro de día. En la provincia hay seis, ubicados en Capital, Rivadavia (dos), Chimbas, Caucete y Pocito. Allí las personas permanecen durante el día y regresan a dormir a sus hogares por la noche.
En estos espacios no solo se brinda tratamiento terapéutico, sino también herramientas de reinserción social, educativa, deportiva y laboral. "Trabajamos en conjunto con la Secretaría de Deporte, hay actividades como boxeo y yoga, capacitaciones laborales y acompañamiento educativo según el nivel académico de cada persona", explicó.
Para los casos de mayor complejidad existen dos dispositivos de internación en la provincia: uno destinado a varones y otro para mujeres con niños, donde se abordan situaciones en las que la integridad de la persona está seriamente comprometida.
El "clic" y las recaídas
Uno de los mayores desafíos es lograr que la persona reconozca el problema. Según Merlo, las terapias grupales y multifamiliares cumplen un rol clave. "Escuchar a otros y ver el impacto que genera el consumo en la familia ayuda mucho a tomar conciencia. La adicción no afecta solo a quien la padece, sino a todo su entorno", afirmó.
Respecto a las recaídas, señaló que forman parte de un proceso que suele ser largo y complejo. "Cuando hay una recaída, la persona es readmitida. Muchas veces vuelve al mismo lugar donde recibió el alta, porque ya existe un vínculo y confianza con el equipo terapéutico", explicó.
Dónde acudir
Para quienes necesiten ayuda, el primer paso es acercarse al municipio de su departamento y consultar por la oficina de consumo problemático o adicciones. Los municipios aportan el espacio físico y la Dirección provincial envía el equipo profesional.
Como mensaje final, Merlo remarcó la importancia del diálogo en el ámbito familiar. "La comunicación y la escucha activa son fundamentales. Estamos en una era de mucha exposición digital y los adultos no podemos quedar afuera. Hay que escuchar, acompañar y poner límites", concluyó.