Reviven la siesta de Chaya en barrio Franklin de Rawson
Vecinos de Rawson rescatan la tradicional fiesta del agua en una tarde llena de juegos y alegría, manteniendo viva una costumbre que marcó generaciones en el Carnaval de San Juan.
El barrio Franklin de Rawson se convirtió en el epicentro de la tradicional siesta de Chaya, donde vecinos de todas las edades salieron a las calles para celebrar una de las tradiciones más emblemáticas del carnaval sanjuanino.
Armados con baldes, mangueras y pomos improvisados, adultos y niños transformaron la cuadra en un espacio de juegos con agua, risas y música durante horas. La escena evocó las celebraciones típicas de décadas anteriores, caracterizadas por corridas, bombitas y mucha diversión.
Desde los años 70, el carnaval en San Juan ha sido sinónimo de encuentro comunitario. La Chaya libre marcaba el inicio de extensas jornadas de festejo que incluían agua, harina y tierra en la tarde, y que continuaban por la noche con corsos y bailes en distintos departamentos como Rawson, Chimbas, Rivadavia y Santa Lucía.
Los vecinos del barrio Franklin buscaron rescatar esa esencia y transmitírsela a las nuevas generaciones. "La idea es que los chicos vivan lo que nosotros vivimos", expresaron algunos participantes mientras la música y el agua animaban la tarde.
Las antiguas chayas se extendían hasta las 18 horas, dejando calles empapadas como testigos de la fiesta. Luego, la celebración continuaba en los corsos de la avenida José Ignacio de la Roza y en los bailes de clubes como Unión Vecinal de Trinidad y Banco Hispano.
Hoy, sin grandes escenarios ni comparsas, pero con la misma alegría, los vecinos de Rawson mantienen viva esta tradición y convierten la siesta calurosa en un símbolo de carnaval.