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A casi medio siglo del ingreso a la Armada

Un reencuentro atravesado por la memoria, Malvinas y la defensa de la soberanía

Ex integrantes de la Armada Argentina se reunieron para recordar su ingreso en 1977, reflexionar sobre los conflictos del Canal de Beagle y Malvinas, y expresar su mirada crítica sobre el escenario internacional actual.

Integrantes sanjuaninos de la promoción 31 de La Marina se reencontraron en la ex estación de trenes San Martín.

Al mediodía, en el mismo horario y lugar donde todo comenzó hace casi medio siglo, un grupo de ex integrantes de la Armada Argentina volvió a encontrarse el pasado domingo para mantener viva una historia que consideran parte fundamental de la memoria colectiva. El punto de reunión fue el andén de la ex estación de trenes San Martín, escenario que los vio partir el 2 de febrero de 1977 rumbo a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), cuando ingresaron como alumnos de Marina.

"Elegimos siempre el horario del mediodía, que fue cuando se nos convocó en aquel entonces, hace 49 años. Ahí, en el andén, nos juntamos la mayor cantidad posible de los que estuvimos en ese momento. Esta vez fuimos alrededor de 14", relató Jorge Algañaraz en diálogo con Zonda Diario.

El encuentro no es aislado. Según explicó, este tipo de convocatorias se viene realizando desde hace aproximadamente seis años, aunque en el último tiempo cobró mayor fuerza. "Se nos ha dado un poquito más a todos, será porque Malvinas siempre está por medio, y más ahora con todo lo que está pasando a nivel internacional. Queremos reafirmar nuestra posición, más allá del no reconocimiento de todos los gobiernos, tanto por el Canal de Beagle como por Malvinas", sostuvo.

La reunión tiene un fuerte componente emotivo y de memoria. No solo recuerdan el momento en que partieron siendo adolescentes, sino también a quienes hicieron posible ese camino. "Nos convocamos por el solo hecho de recordar ese momento y también a quienes fueron responsables, en este caso los padres de cada uno, que la mayoría ya no están físicamente. Pasamos momentos muy agradables, acordándonos de cuando teníamos 16, 17 o 18 años", señaló.

El origen del vínculo se remonta a febrero de 1977, cuando Algañaraz ingresó a la Armada como parte de una generación atravesada por cambios en el servicio militar obligatorio. Ese año se modificaron las disposiciones: la edad de incorporación se redujo de 20 a 18 años, y la denominada clase 58 fue la primera camada alcanzada por ese cambio. Muchos jóvenes optaron por ingresar directamente a las escuelas de formación de las Fuerzas Armadas.

En el caso de Algañaraz, su ingreso tuvo un componente casi fortuito. "Yo fui a la revisación médica para hacer el servicio militar, sin idea de que iba a estar incluido en una fuerza. Me tocaba Marina y un suboficial me dijo que, en lugar de ir como colimba por casi dos años, podía ingresar como alumno, aprender un oficio, cobrar un sueldo, tener grado militar y, al cabo de dos años, recibir la libreta", recordó.

A esa decisión se sumó una circunstancia personal determinante: el terremoto que afectó gravemente a San Juan, y en particular a Caucete, su lugar de origen. "Nos tiró la casa. Estaba muy imposibilitado de darme de baja, así que como cabo segundo me quedé en la fuerza", contó.

Su formación comenzó en la Escuela de Mecánica de la Armada, en la Ciudad de Buenos Aires, donde pasó el primer año como aspirante. Luego fue destinado al portaaviones ARA 25 de Mayo, con base en Puerto Belgrano, a unos 28 kilómetros de Bahía Blanca. Allí vivió una experiencia clave durante la movilización por el conflicto con Chile por el Canal de Beagle, en 1978. "Fue una experiencia fuerte, aunque no se llegó a una guerra", recordó.

Según detalló Algañaraz, cada año ingresaban entre 600 y 700 jóvenes sanjuaninos a la Armada, quienes luego eran destinados a distintos buques y unidades. Muchos de ellos son los mismos que hoy, casi cinco décadas después, intentan reencontrarse. "Al principio éramos cuatro, después seis, después ocho, y así se fue sumando gente", explicó.

En esta oportunidad, además del encuentro en la estación, compartieron un asado en el camping Las Palmeras, ubicado sobre avenida Libertador, en Rivadavia. "Allí fuimos 12. Algunos no pudieron venir por compromisos familiares o por cuestiones de salud", aclaró.

El contexto actual también influyó en la convocatoria. Algañaraz mencionó que ciertas noticias vinculadas a la presencia británica en el sur del país y la situación internacional reavivaron sentimientos y posturas. "Somos muy defensores de esta historia. Estamos en contra de muchas cosas que están pasando políticamente y creemos que se vienen tiempos que nos van a sorprender", advirtió.

Más allá de los conflictos puntuales, el objetivo central del encuentro fue recordar y visibilizar una historia que consideran poco reconocida: la de quienes estuvieron movilizados, preparados para combatir, aunque muchas veces no hayan llegado a hacerlo. "La idea era juntarnos y recordar momentos vividos, no solo en la gesta del Canal de Beagle, sino en la Marina en general. Hubo gente del crucero, gente que se salvó, historias muy fuertes", concluyó.

A 49 años de aquel viaje en tren de la Promoción número 31, el reencuentro se convierte en un acto de memoria, identidad y reafirmación de una generación marcada por el servicio, la incertidumbre y el compromiso con la soberanía nacional.

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