Cortez y Putelli, ganadores en San Martín, representarán a San Juan en el certamen nacional de asadores
Tras consagrarse en la categoría "A las Llamas" del Octavo Concurso del Asador Sanjuanino, los amigos buscan apoyo para viajar a San Miguel del Monte, Buenos Aires.
La pasión por el asado y la camaradería fueron los ingredientes principales que llevaron a Román Cortez y Martín Putelli a ganar el Octavo Concurso del Asador Sanjuanino, realizado en el Complejo Ceferino Namuncurá, en la Municipalidad de San Martín.
Según relató Cortez a Zonda Diario, la decisión de participar surgió a partir de la experiencia de su amigo, quien había asistido a ediciones anteriores como espectador. Motivados por la idea de competir, se inscribieron y el sábado por la tarde, llegaron al predio alrededor de las 16:30 para prepararse para la categoría "A las Llamas", una de las tres modalidades del concurso junto a "A las Brasas" y "Profesionales".
La dinámica del certamen establece que la carne es provista por la organización, mientras que los participantes deben llevar todas sus herramientas. Cortez destacó que la preparación fue intensa: "Ya desde el viernes estuvimos concentrándonos en conseguir todas las herramientas, que no nos falte nada, con ese nerviosismo de que siempre te olvidas de algo", señaló. La llegada al predio estuvo marcada por un viento intenso, que obligó a los competidores a colocar un tablón para proteger la llama y lograr una cocción pareja.
El corte principal fue una punta de espalda pequeña, que exigió un manejo cuidadoso de los tiempos y del fuego. "Era la primera vez que participábamos, había cosas que no sabíamos y estábamos con mucha incertidumbre, pero trabajamos sincronizando los tiempos, tratando de llegar al horario indicado por los jurados y manteniendo la limpieza y el orden, porque todo eso cuenta", explicó Cortez.
El proceso de cocción llevó cuatro horas y cuarto, y decidieron complementar el plato con papas bastón que fueron hervidas el viernes, congeladas y fritas el día de la competencia, así como una ensalada colorida con repollo morado y blanco, palta, tomate, aceitunas y zanahoria, condimentada con limón y aceite de oliva. La presentación final, según relataron, fue muy bien recibida por los jurados.
Claves del triunfo
Cortez atribuyó la victoria a varios factores: la sincronización del tiempo, la adaptación a las condiciones del viento, el cuidado de los detalles en la presentación y la experiencia compartida con su amigo desde los seis años, que conocen sus habilidades mutuas y el amor por el asado. "Nos sentimos como si ya hubiéramos ganado, incluso antes de que nos anunciaran el premio", aseguró.
Además, destacó que si bien el asado es su fuerte, también disfruta de otras preparaciones, como la paella, tradición heredada de su madre, que cocinaba para la familia desde chicos.
Un aprendizaje y nuevas oportunidades
Más allá de la competencia, Cortez resaltó la experiencia y camaradería con los demás participantes y la organización. "Nos brindaron mucho cariño y se generó un ambiente muy lindo", dijo, y agregó que la planificación y la dedicación demostraron que "las cosas improvisadas no siempre salen; lo importante es prepararse y ponerle el alma".
El triunfo les abrió nuevas puertas: ambos recibieron una invitación para participar el próximo domingo en el concurso nacional de San Miguel del Monte, Buenos Aires. Pero claro, se encuentran con la dificultad económica para costearse el gasto, por lo que necesitan el apoyo de algunas empresas o particulares para que los apoyen. Si alguien esta dispuesto a colaborar puede hacerlo al alias: r.e.cortez
La intención es aprovechar la oportunidad para viajar, sumar experiencia y representar a San Juan. "Conocer, aprender y disfrutar del evento", aclaró Cortez.
Una celebración de la amistad y la tradición
La historia de Cortez y Putelli muestra cómo la amistad, la pasión por la gastronomía y la planificación cuidadosa se combinan para alcanzar el éxito. La experiencia en el Octavo Concurso del Asador Sanjuanino no solo les permitió llevarse el primer puesto, sino también reafirmar el valor del trabajo en equipo, la creatividad y el respeto por la tradición culinaria de la provincia.
Por todo eso, al logro se lo dedicaron a sus respectivas hijas: Roman a Guillermina y María Paz y Martín a Martina.