Francisco y su legado económico: las reformas con las que intentó sanear las cuentas del Vaticano
El papa murió este lunes en su residencia de la casa Santa Marta. Durante su papado impulsó profundas reformas financieras para transparentar el manejo de los fondos de la Iglesia.
El Vaticano amaneció este lunes con la noticia de la muerte del papa Francisco. El Santo Padre falleció a las 7:35 (hora de Roma) en su residencia del Vaticano, en la casa Santa Marta. Con su partida se inicia una nueva etapa en la Iglesia Católica. Pero más allá de su legado pastoral y doctrinal, Jorge Bergoglio dejó una fuerte impronta en la administración económica del Vaticano, con reformas profundas y a veces resistidas.
Una economía en crisis y una reforma necesaria
Uno de los hitos más importantes de su gestión fue la creación del Secretariado para la Economía, en 2014. Esta oficina fue clave para implementar un nuevo marco de inversiones y establecer políticas anticorrupción, en un contexto de déficit crónico que afectaba a la Santa Sede.
En 2023, el balance económico del Vaticano cerró con un déficit operativo de 83 millones de euros, superando los 33 millones negativos del año anterior. Frente a esta situación, Francisco decidió reforzar el uso de los dividendos de las inversiones, los ingresos de los museos y el patrimonio inmobiliario como fuentes de financiamiento.
"Los recursos de la Iglesia son limitados y hay que administrarlos con rigor y seriedad", había señalado Francisco. "Es necesario que todos hagamos un esfuerzo extra para que el ‘déficit cero’ no sea solo un sueño, sino una meta alcanzable".
Transparencia y control: el saneamiento del Banco del Vaticano
Una de las acciones más contundentes fue el saneamiento del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano. El papa ordenó el cierre de unas 5.000 cuentas bancarias sospechosas y promovió un mayor control sobre las operaciones financieras internas.
También dispuso un inventario de los bienes inmuebles de la Santa Sede. Ese relevamiento permitió detectar al menos 300 propiedades que generaban apenas 60.000 euros al año, lo que impulsó un debate sobre la optimización de los activos del Vaticano.
Recortes y tensión interna
Francisco no dudó en tomar medidas austeras. Ordenó recortes salariales en toda la Curia romana, eliminó bonos especiales que cobraban los cardenales y suspendió asignaciones mensuales extra. Esta política generó tensiones internas, especialmente entre los rangos más altos del Vaticano.
En una carta dirigida a más de 250 cardenales, Francisco había defendido estas decisiones:
"No es un objetivo teórico, sino realizable", escribió. "Debemos respetar el esfuerzo de los fieles que hacen posible el funcionamiento de la Santa Sede".
Preocupación por el futuro: pensiones y donaciones
Otra de sus preocupaciones fue la crisis del fondo de pensiones vaticano, cuyos pasivos alcanzaron los 631 millones de euros en 2022. La sostenibilidad del sistema de jubilaciones fue uno de los puntos que más inquietaron al papa en los últimos años.
Su última medida económica, apenas tres días antes de ser internado por una neumonía doble, fue la creación de una comisión para incentivar las donaciones hacia la Iglesia. Era un intento más por equilibrar las cuentas sin perder el apoyo de los fieles.