El Tribunal Supremo de la Comunidad Valenciana, en España, resolvió esta semana quitarle la jubilación a un hombre que acreditaba 18 años de aportes, al entender que se apartó voluntariamente del mercado de trabajo cuando renunció a su último puesto registrado.
La decisión pone de relieve el peso que la Justicia española le asigna a la continuidad de los aportes y a la búsqueda activa de empleo, incluso en contextos atravesados por situaciones personales complejas.
Según el expediente, el hombre explicó que en los últimos 15 años de su vida laboral atravesó circunstancias de fuerza mayor, entre ellas el cuidado prolongado de un familiar, la muerte de su esposa y un diagnóstico de depresión y ansiedad que requirió tiempo de recuperación. Durante ese período tuvo empleos informales o pasó por instancias de prueba sin quedar efectivizado.
Sin embargo, al llegar a los 66 años y 7 meses, dejó de buscar trabajo. Un tribunal de primera instancia ya había resuelto quitarle la pensión y, ahora, el máximo tribunal valenciano ratificó esa medida.
De acuerdo con lo informado por El Debate, de España, el reclamo fue rechazado porque el hombre había trabajado apenas 231 días en los últimos 15 años de su vida laboral, cuando la ley exige un mínimo de 711 días en ese período.
La normativa vigente en la seguridad social española establece que la edad ordinaria de jubilación es de 66 años y 10 meses, o de 65 para quienes acrediten 38 años cotizados. Además, exige al menos 15 años de aportes, requisito que el demandante sí pudo demostrar.
Pese a reconocer que las situaciones personales expuestas eran relevantes, los jueces concluyeron que no alcanzaban para justificar la falta de aportes. En ese marco, interpretaron la inactividad laboral como una ausencia de animus laborandi, es decir, de voluntad para trabajar.
Esa lectura judicial cerró la puerta a la aplicación de la llamada doctrina del paréntesis, un recurso que podría haber permitido contemplar una moratoria u otra solución alternativa. El fallo, en consecuencia, refuerza un criterio estricto sobre la relación entre trayectoria laboral, búsqueda de empleo y acceso a la jubilación.




