Según el medio británico The Telegraph, el Gobierno de Estados Unidos habría advertido que podría revisar su respaldo a Gran Bretaña sobre la soberanía de las islas Malvinas si la administración inglesa no eleva su presupuesto militar. La versión ubica la presión en el marco de las exigencias de gasto que Washington impulsa hacia los miembros de la OTAN, fijadas en 5% del PBI para defensa y seguridad. El planteo, de confirmarse, añadiría un componente bilateral a la discusión atlántica que hoy atraviesa a la alianza.
Presión sobre Londres
La publicación británica señaló que la advertencia recaería sobre el primer ministro Andy Burnham, quien asumió en julio de este año. De acuerdo con esa versión, un alto funcionario estadounidense habría dicho que se mantendrán los esfuerzos para que el Reino Unido “dé un paso al frente de manera significativa”. En la misma línea, la fuente citada sostuvo que las conversaciones por la cesión de las Malvinas “son sinceras” y agregó: “No se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos”.
Conflicto en Tierra del Fuego
En paralelo, se registró un cruce entre la administración nacional y el gobierno de Tierra del Fuego por el amarre de un buque británico en el puerto de Ushuaia, intervenido por Nación desde enero. La provincia calificó el hecho de “inadmisible” y sostuvo que la presencia de una embarcación de bandera británica en esa terminal contradice la posición argentina sobre los territorios australes. El episodio involucró a la nave petrolera VS Promise, con bandera del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
La posición fueguina
El gobierno de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur expresó su “rechazo enérgico” y afirmó que resulta inadmisible que, mientras el Reino Unido mantiene la ocupación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, una embarcación británica opere en el puerto de la capital provincial. También destacó que Ushuaia es un punto estratégico por su ubicación, su proyección sobre el Atlántico Sur y su condición de puerta de entrada a la Antártida, por lo que tiene relevancia en la defensa de los intereses soberanos argentinos.
Respuesta nacional
La respuesta del Gobierno nacional llegó a través del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien sostuvo que se trató de un buque petrolero que cargó crudo en la cuenca del puerto Cuyén, en el norte de Tierra del Fuego, y luego pasó por Ushuaia para aprovisionarse. Ravier afirmó que el barco “no solo venía de trabajar en Argentina, sino que venía de la propia provincia de Tierra del Fuego” y señaló que la monoboya es de jurisdicción provincial, por lo que habría sido el propio gobierno fueguino el que avaló el ingreso. También indicó que el buque no viola ninguna ley y que la norma provincial impide el amarre de buques asociados a Inglaterra solo si trabajan en la cuenca Malvinas.
La discusión queda abierta en dos planos: la eventual definición de Estados Unidos respecto de su apoyo diplomático a Gran Bretaña y la interpretación administrativa y normativa sobre el ingreso de buques británicos en puertos fueguinos. Por ahora, lo único confirmado en el plano local es que el puerto de Ushuaia sigue bajo administración de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) desde enero, en un frente de conflicto que involucra a la Nación y al gobierno provincial.




