La Justicia de San Juan volvió a condenar a José Alberto Furnari, de 72 años, por un grave caso de abuso sexual cometido contra una adolescente. En esta oportunidad, recibió una pena de siete años de prisión efectiva tras reconocer su responsabilidad en un juicio abreviado.
La decisión judicial no se limitó a esa sanción. Como Furnari ya había sido condenado en 2023 a seis años por un hecho de características similares, el tribunal resolvió unificar ambas penas y establecer una condena única de 12 años de prisión.
Mientras la sentencia no quede firme, el acusado seguirá bajo prisión domiciliaria en su vivienda del barrio Obrero Rawson. Recién cuando se complete esa instancia deberá ser trasladado al Servicio Penitenciario, lo que marca una consecuencia inmediata en su situación procesal.
La causa expuso un patrón de aprovechamiento de la vulnerabilidad de las víctimas. En este expediente, la adolescente tenía 15 años cuando comenzó a trabajar en la casa del acusado realizando tareas domésticas. Según la investigación, Furnari conocía la situación económica de la familia y habría usado esa realidad para construir un vínculo que derivó en abusos.
De acuerdo con lo reconstruido en la causa, el hombre comenzó a entregarle alimentos, ropa y calzado, elementos que habrían sido utilizados como parte de un mecanismo de sometimiento para conseguir encuentros sexuales. La acusación también describió presiones y amenazas que habrían impedido que la joven frenara la situación.
Entre las pruebas incorporadas al expediente figura además el señalamiento de que Furnari habría tomado fotografías de la menor desnuda mientras dormía. Esas imágenes, siempre según la investigación, habrían sido usadas luego como herramienta de intimidación, no solo hacia la adolescente sino también hacia integrantes de su familia.
Durante la investigación surgió también una acusación vinculada con una posible promoción de la prostitución de la adolescente y el presunto ofrecimiento de la joven a otros hombres cuando tenía 16 años. Sin embargo, esa imputación no terminó en condena en este proceso, que quedó circunscripto al delito de abuso sexual con acceso carnal.
La nueva sentencia adquiere mayor peso al considerar que Furnari ya cumplía la condena anterior bajo arresto domiciliario cuando ocurrieron los hechos por los que volvió a ser juzgado. Ese antecedente refuerza la lectura judicial sobre la reiteración de conductas de extrema gravedad.
La identidad de la víctima permanece bajo reserva. Si bien hoy es mayor de edad, al momento de los hechos era menor, por lo que se resguarda su nombre para proteger su intimidad y evitar cualquier forma de revictimización.



