HMD Global presentó el Nokia 300 Charge, un teléfono de diseño básico que promete hasta 40 días de autonomía en modo de espera con una sola carga. El lanzamiento recupera atributos asociados al Nokia 1100, modelo que se convirtió en un referente de los 2000 por su resistencia y duración de batería. La novedad se inscribe en un segmento de equipos de uso limitado, pensado para funciones esenciales y sin las prestaciones de un smartphone.
Conectividad limitada
El dispositivo trabaja con redes 2G (GSM 900/1800), por lo que su funcionamiento depende de que esa infraestructura siga activa en cada zona. Tampoco incorpora cámaras avanzadas ni grandes aplicaciones, y su propuesta se reduce a elementos básicos. Entre sus especificaciones figuran una pantalla de 2,4 pulgadas con resolución de 320 x 240 píxeles y el procesador Unisoc SC6531E.
Funciones esenciales
Según las características difundidas, el equipo tiene 4 MB de RAM y 4 MB de memoria interna, ampliables hasta 32 GB mediante tarjeta microSD. También incluye un LED de alta intensidad que, de acuerdo con la presentación, cuadruplica el brillo del Nokia 105 (2023). A eso se suma un conector de auriculares de 3,5 mm, necesario para escuchar la radio FM sin usar cables como antena externa.
Carga inversa
El Nokia 300 Charge incorpora puerto USB-C con capacidad de 10 W para suministrar energía a otros dispositivos, es decir, puede operar como power bank. Además, tiene un botón físico en el lateral derecho para activar esa función sin recorrer los menús del sistema. Esa combinación lo ubica en la categoría de teléfonos de uso auxiliar, con prioridad en autonomía y herramientas puntuales.
Disponibilidad
Hasta el momento, el equipo solo está disponible en Filipinas y la empresa espera ampliar su comercialización al mercado mundial en una etapa posterior. La referencia al Nokia 1100 no es menor: ese modelo llegó al mercado en agosto de 2003, alcanzó su pico de ventas a mediados de los 2000 y, según el dato difundido, acumuló 250 millones de unidades vendidas. Su declive comenzó hacia el final de la década, con la expansión de las pantallas a color y de los teléfonos inteligentes.
Antecedentes comerciales
El éxito del Nokia 1100 se apoyó en un precio de salida de alrededor de 100 dólares, orientado a mercados emergentes, y en una batería capaz de durar días o hasta 400 horas en espera. También sumó elementos de uso masivo como la linterna superior, el teclado de goma y el juego Snake II. En ese recorrido quedó instalado como un objeto de colección retro y como alternativa para quienes buscan reducir el uso intensivo del teléfono móvil.




