En la Catedral de San Juan funciona el Ministerio de la Escucha, un espacio atendido por 26 personas que recibe a quienes necesitan hablar sin ser juzgados. El servicio está abierto de lunes a sábado y opera en un box de vidrio ubicado a la izquierda del ingreso principal por calle Mendoza. Según Vanesa Yornet, integrante del equipo, el lugar no exige pertenencia religiosa y admite a personas de cualquier edad o procedencia.
La propuesta se apoya en una necesidad concreta que Yornet describió como la dificultad de encontrar tiempo y confianza para hablar en ámbitos familiares o de amistad. “Estamos a las corridas”, señaló al referirse al ritmo cotidiano que, según explicó, deja a muchas personas sin un interlocutor disponible. En ese marco, el ministerio se presenta como un primer ámbito de contención y no como un servicio de resolución inmediata de problemas.
Quiénes se acercan
Yornet indicó que el espacio recibe a hombres y mujeres, personas jóvenes, adultas y mayores, así como a visitantes de otras provincias que llegan a la Catedral y se enteran de la existencia del servicio. Entre los motivos más frecuentes mencionó la soledad, incluso en personas que viven acompañadas, además de problemas económicos, deudas, falta de trabajo y situaciones vinculadas con el juego. También dijo que en algunos casos aparecen referencias a pensamientos suicidas o a familiares que atraviesan esa situación.
Ante ese tipo de consultas, el equipo no promete soluciones cerradas ni reemplaza la asistencia profesional. La tarea, según explicó Yornet, consiste en acompañar, escuchar y, cuando corresponde, sugerir alternativas como iniciar una terapia o buscar ayuda especializada. El Ministerio cuenta además con teléfonos y contactos de instituciones para orientar a quienes requieren otro tipo de intervención.
Horarios y organización
El espacio atiende por la mañana de 10:30 a 12 y por la tarde de 18 a 19:30. El grupo trabaja con el acompañamiento del padre Andrés Rivero y participa de talleres, encuentros, grupos y supervisiones, según detalló Yornet. Esa dinámica busca sostener a quienes escuchan, especialmente frente a relatos complejos o situaciones de alta carga emocional.
Yornet también describió un protocolo específico para casos que involucren a menores abusados o personas vulnerables, en los que el equipo debe actuar. En otras situaciones, el ministerio no deriva automáticamente, sino que ofrece orientación y contención inicial. La experiencia, según relató, incluye casos difíciles como el de una persona que reconoció haber sido abusador y dijo que se presentaría ante la Policía al salir de la Catedral. Ese tipo de episodios, sostuvo, muestran el alcance y también los límites de la tarea de escucha.




