El presidente Javier Milei encabezó este lunes el acto oficial por el aniversario de la muerte del general José de San Martín y utilizó la ceremonia para reforzar una lectura política de su legado. En Plaza San Martín, el mandatario buscó presentar al prócer como una referencia directa para el rumbo de su gestión y para el modelo de país que pretende consolidar.
Antes de su discurso, Milei depositó una ofrenda floral al pie del monumento dedicado a San Martín. El gesto protocolar funcionó como antesala de una intervención centrada en la idea de que la libertad debe asumirse como un mandato nacional, con la gesta independentista como horizonte simbólico.
En su mensaje, el Presidente destacó la frase “Seamos libres que lo demás no importa nada” y afirmó que San Martín fue quien liberó al país del dominio español. También subrayó el sacrificio asociado a la campaña sanmartiniana y la dimensión continental de su acción, al remarcar que contribuyó a la liberación de buena parte de la región.
Más allá del homenaje, Milei aprovechó la ocasión para marcar diferencias con sectores a los que atribuyó la intención de debilitar ideas, creencias y valores. En ese plano, sostuvo que la defensa de la libertad heredada del prócer exige también resguardar esas convicciones y respaldar a las fuerzas de seguridad con los recursos necesarios para cumplir su función.
El mandatario fue más allá al afirmar que “el mal existe” y que quienes optan por ese camino deben ser enfrentados con el uso de la fuerza. Esa definición, una de las más duras de su exposición, reforzó el tono confrontativo de su discurso y dejó en claro que el homenaje estuvo atravesado por un mensaje político de alto voltaje.
Milei también vinculó la figura de San Martín con la tarea de su gabinete y aseguró que el objetivo de su Gobierno es “ir más allá de lo que todos creían posible” y “revivir la llama de la libertad” en la Argentina. En ese marco, planteó como metas centrales la “libertad, crecimiento, orden y prosperidad”.
El Presidente cuestionó además el modelo económico y político de etapas anteriores, al sostener que empobreció a una parte importante de la sociedad mientras una minoría se benefició de manera extraordinaria. Con esa crítica, buscó contrastar su propuesta con el pasado reciente y reforzar la idea de que no existe margen para volver atrás.
Sobre el cierre, Milei insistió en que el país no debe regresar a esquemas anteriores porque, según dijo, ya se conoce el destino que conducen esos caminos. En esa línea, convocó a tener la libertad “entre ceja y ceja” y a seguir el camino de San Martín como guía para la acción política.
El mensaje finalizó con una apelación a construir “una patria libre y un pueblo creciente”, al tiempo que el Presidente sostuvo que la mejor forma de honrar la memoria del prócer es convertir a la Argentina en “el mejor país” posible. La ceremonia dejó así una doble lectura: el tributo histórico y la reafirmación de una agenda de gobierno que busca apoyarse en esa figura para legitimar su orientación actual.
“Hoy más que nunca, que viva el general San Martín, que viva la Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad, carajo”, cerró el mandatario.




