Una encuesta de la consultora Sicchar ubica a Martín Llaryora como el principal favorito para la elección a gobernador de Córdoba en 2027. El dato, de todos modos, no cierra la discusión: la medición también expone un escenario todavía abierto por la magnitud de los indecisos y de quienes podrían optar por el voto en blanco o directamente no concurrir a votar.
En un panorama de todos contra todos, Llaryora aparece al frente con el 33,2 por ciento. Detrás se ubica Luis Juez, con 17 por ciento, mientras Rodrigo de Loredo registra 9,3 por ciento y Gabriel Bornoroni 6,8 por ciento. En ese mismo esquema, la peronista Natalia de la Sota, que por ahora se mantiene por fuera del oficialismo provincial aunque con chances de un acuerdo, alcanza el 7 por ciento.
La lectura más relevante del estudio surge en los escenarios mano a mano. Allí, el mejor posicionado entre los opositores es Bornoroni: Llaryora lo supera por 40,2 a 31,7 por ciento. Frente a Juez, el gobernador llega a 39,2 por ciento contra 29,2 por ciento, y ante De Loredo marca 40,8 por ciento frente a 24,2 por ciento.
Sin embargo, el margen real de definición sigue condicionado por otro dato central: en los tres casos, el universo de indecisos, voto en blanco y no votantes se mueve entre el 28 y el 35 por ciento. Ese segmento conserva capacidad para alterar el resultado final y, por lo tanto, impide leer la encuesta como una tendencia cerrada.
El estudio también aporta señales sobre el clima social y económico en Córdoba. El 59 por ciento de los consultados sostiene que su situación es igual de mala o peor que hace un año, mientras que el 49 por ciento cree que estará igual o peor dentro de doce meses. En ese marco, la consultora advierte sobre un predominio del desánimo y la falta de esperanza.
Ese diagnóstico no es menor para la proyección electoral. Según Sicchar, existe un “desánimo estructural” que incide de manera directa en el voto castigo hacia los oficialismos, un factor que puede terminar pesando tanto o más que la ventaja inicial de Llaryora.
En paralelo, la imagen de Javier Milei aparece dividida: el 48 por ciento aprueba su gestión presidencial y el 47 por ciento la desaprueba. El informe señala además una leve caída en la percepción sobre su administración, con una suba de cuatro puntos en la opinión “muy mala” respecto de la medición de junio.



