La disponibilidad de talento, conocimiento acumulado y capacidad empresaria no alcanza, por sí sola, para sostener el desarrollo productivo, según el planteo expuesto en la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA). En ese ámbito, representantes de los sectores textil, audiovisual y citrícola coincidieron en que la competitividad depende también de formación de recursos humanos, incentivos a la inversión, infraestructura, financiamiento y una menor carga tributaria.
El panel fue moderado por María Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la UIA, y contó con la participación de Gabriela Tala, empresaria textil y representante de Textiles Tala; Nicolás Avruj, productor cinematográfico y miembro de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC); y Roberto Sánchez Loria, titular de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA). Aunque pertenecen a actividades distintas, los tres expusieron dificultades similares para producir e invertir en la Argentina. El diagnóstico común fue que las capacidades existentes pierden valor si no hay condiciones económicas e institucionales compatibles con la escala de competencia internacional.
Formación y empleo
Desde el sector textil, Gabriela Tala sostuvo que la educación es una condición básica para aprovechar los avances tecnológicos y responder a las nuevas demandas productivas. En su exposición afirmó: “Yo creo que la educación es un motor fundamental para el desarrollo de un país porque, si no, vamos a estar en una situación donde vamos a tener mucha tecnología, pero no vamos a tener gente que pueda responder a esto”. También señaló que las empresas reciben trabajadores con carencias en conocimientos básicos y que la escuela formal debe asumir una parte de esa formación. En ese marco, reclamó más financiamiento para la educación técnica, acceso de las instituciones educativas a tecnología disponible en las empresas y una mejora en la formación docente.
Incentivos fiscales
La discusión sobre el talento también se trasladó al sector audiovisual. Nicolás Avruj afirmó que la Argentina cuenta con capacidad creativa y profesional reconocida internacionalmente, pero advirtió que la falta de incentivos económicos empuja producciones hacia otros países. Según dijo, el sector audiovisual genera alrededor de 90.000 puestos de trabajo y la producción cinematográfica cayó un 60% en los últimos años. Para explicar ese retroceso, mencionó mecanismos de promoción vigentes en otros mercados, como el tax rebate y el cash rebate, es decir, regímenes de reintegro fiscal o devolución de parte del gasto realizado en una producción. “En todo el mundo se han desarrollado políticas de incentivo fiscal para traer esta industria que genera empleo y tiene un efecto multiplicador en la economía sorprendente”, dijo.
Avruj agregó que esos beneficios suelen representar entre el 25% y el 40% de la inversión, según el país y el esquema aplicado. También citó el caso de España, donde políticas de promoción impulsadas durante las últimas dos décadas permitieron consolidar la presencia de películas y series en mercados internacionales. “Hay estudios que dicen que el 70% de las producciones que se han hecho en España en los últimos años no hubieran sucedido sin esta política de incentivo fiscal”, sostuvo. Además, señaló que en estudios realizados en la Ciudad de Buenos Aires cada dólar invertido en una producción audiovisual genera un efecto multiplicador de 16 veces en la economía real.
Costos y logística
Desde el sector textil, Gabriela Tala también planteó que la apertura económica es necesaria para integrar al país al mundo, pero advirtió que la competencia se vuelve desigual cuando no existen condiciones equivalentes para los productores locales. Explicó que la firma que representa, fundada por su padre hace más de 50 años, se especializa en tapicería, decoración y moda, y que invirtió en tecnología y certificaciones para participar en licitaciones y exportar. En ese marco, identificó como obstáculos la subfacturación, el dumping en importaciones, la presión tributaria, los costos energéticos y las dificultades financieras. “Nosotros no le tenemos miedo a las importaciones y no estamos en contra de la apertura económica. La apertura económica es necesaria y es algo que nos integra al mundo”, afirmó.
Mercados externos
La mirada del sector citrícola sumó la dimensión logística y energética. Roberto Sánchez Loria destacó que el complejo agroindustrial limonero argentino lleva más de 40 años de desarrollo, exporta más del 90% de lo que produce y se posicionó por la calidad de sus productos y su entramado empresario. Sin embargo, advirtió que el desafío actual no es solo abrir nuevos mercados, sino sostener los ya conquistados. “Hoy el desafío no solo es seguir conquistando mercados, sino mantenernos en lo que ya hemos conquistado, porque somos el primer jugador a nivel mundial”, afirmó. Planteó como prioridades el transporte multimodal, con mejoras en ferrocarriles, hidrovías, rutas y bitrenes, y advirtió sobre inconvenientes de abastecimiento de gas durante este año. En el cierre, María Laura Bermúdez resumió que la agenda de la UIA incluye cuestiones tributarias, crédito, infraestructura, energía, logística, negociaciones internacionales y competencia desleal, en una discusión que quedó abierta hacia nuevas definiciones de política productiva.




