La Cámara de Diputados aprobó este miércoles una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones. La iniciativa, impulsada por el oficialismo con respaldo de sectores aliados, será girada al Senado para su tratamiento.
El proyecto apunta a consolidar el principio de emisión cero, al que el oficialismo vincula con la baja de la inflación. En la exposición inicial, el presidente de la comisión de Finanzas, Santiago Pauli, sostuvo que la reforma busca que el Banco Central “no sea saqueado, no se convierta en una herramienta de hacer política” y que permita “volver a tener un peso fuerte” para recuperar capacidad de ahorro y planificación. También afirmó que “el mal uso del Banco Central tuvo como consecuencia que pasó a convertirse en una extensión del Ministerio de Economía o del Poder Ejecutivo de turno”.
Alcance de los cambios
Entre los puntos centrales, el texto prohíbe los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a las provincias y el uso de letras intransferibles. Además, limita la transferencia de utilidades a ganancias reales obtenidas por la entidad y elimina la multiplicidad de propósitos que la Carta Orgánica le asignaba al organismo. En esa línea, mantiene como mandato único la preservación del valor de la moneda y prohíbe el financiamiento del Tesoro.
Durante el debate, el vicepresidente de la Comisión de Presupuesto, Itai Hagman, cuestionó que con esta reforma se busca “blindar una política cuyos resultados no fueron los que el gobierno esperaba” y advirtió sobre el efecto de las tasas de interés, a las que calificó de “usurarias”. También señaló que hay “6 millones de personas atravesadas por el problema del endeudamiento y la mora” y otros millones que, según dijo, están “con la soga al cuello”.
En sentido contrario, el diputado Miguel Ángel Pichetto planteó que no comparte un criterio de rigidez y sostuvo que el Banco Central debe estar subordinado al interés general y al rumbo que marque el Poder Ejecutivo Nacional, con foco en el crecimiento y el desarrollo. A su vez, el radical Guillermo Agüero defendió la iniciativa al señalar que busca “dotar al Banco Central de independencia” y prohibir los financiamientos al Tesoro mediante adelantos transitorios o transferencias asociadas a utilidades ficticias.
La reforma también modifica el mecanismo de designación de directores del Banco Central: para nombrarlos se requerirá mayoría simple de la Cámara de Diputados y del Senado, mientras que para rechazarlos se necesitarán dos tercios. Con el aval obtenido en Diputados, el texto quedó en condiciones de ser analizado por la Cámara alta, que deberá definir si lo convierte en ley o introduce cambios.




