En el axelismo ponen en duda que Máximo Kirchner sea elegido presidente del Congreso del PJ bonaerense, en un contexto en el que consideran que la correlación de fuerzas dentro del peronismo se inclinó hacia el gobernador Axel Kicillof. La discusión reabre un acuerdo que había quedado pendiente en febrero, cuando se cerró una lista de unidad que permitió a Kicillof quedarse con la presidencia del partido.
Según ese entendimiento inicial, Máximo Kirchner iba a ser designado al frente del Congreso partidario, pero el cargo no se formalizó en ese momento. El motivo fue procedimental: el partido debía cumplir una serie de pasos legales, entre ellos la constitución del Consejo del PJ, que luego debe convocar al Congreso. Ese órgano tiene peso político porque define la estrategia electoral y resulta clave para la conformación de alianzas.
Cambio de poder interno
Ahora, en el entorno del gobernador sostienen que ese esquema puede modificarse porque, tras las internas de marzo, los candidatos de Kicillof se impusieron en la mayoría de los 16 distritos donde hubo elecciones. Con ese argumento, en el axelismo consideran que ya no está garantizado que el líder de La Cámpora quede al frente del Congreso. Las conversaciones, según el texto original, arrancarán en los próximos días.
La negociación se proyecta para después de la visita de León XIV a la Argentina, prevista en el material de origen como un factor de calendario. En ese marco, el Congreso del partido debería realizarse apenas unos días después de esa visita, lo que anticipa una disputa política que se extendería incluso durante las actividades del Sumo Pontífice en el país. El control de ese órgano es relevante porque puede ordenar la estrategia electoral ante un escenario en el que las distintas facciones del peronismo no logren cerrar un acuerdo para la elección del año próximo.
Negociación y contrapesos
En el axelismo reconocen que tienen el control del PJ bonaerense, pero también admiten que Cristina Kirchner y Máximo Kirchner conservan el manejo del PJ nacional. Fuentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la línea interna que lidera Kicillof, señalaron: “Tenemos otros partidos. Está el Frente Grande y se está trabajando en una estructura propia”. Esa definición refleja que el sector del gobernador evalúa alternativas organizativas mientras sigue la disputa por la conducción partidaria.
En paralelo, circula la versión de que la presidencia del Congreso podría funcionar como moneda de canje para destrabar en la Legislatura un proyecto que elimina los límites a la reelección indefinida de los intendentes. El axelismo se reconoce en minoría legislativa y admite que La Cámpora controla el Senado y Diputados. Además, podría sumar el respaldo silencioso de la Liga de Intendentes, un armado de 12 alcaldes peronistas con fuerte incidencia en el conurbano que viene reclamando modificar la ley que limita las reelecciones.




