El ministro de Economía, Luis Caputo, expuso este miércoles en la Bolsa de Comercio de Córdoba, en el marco del Ciclo de Coyuntura, donde buscó respaldar el rumbo económico de la administración de Javier Milei frente al empresariado. Su intervención dejó una señal política y financiera: la promesa de un proyecto de magnitud inédita bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones.
“Nuestro modelo de estabilidad y previsibilidad ayuda a todas las industrias”, sostuvo el funcionario, al defender la estrategia oficial. En ese tramo, insistió en que la Argentina arrastra las consecuencias de gestiones anteriores y que la actual administración trabaja para recomponer las bases de la economía con una mirada de largo plazo.
La definición más saliente de la jornada fue el anticipo de una inversión por hasta USD 50.000 millones. Caputo aclaró que se trata de uno de los proyectos alcanzados por el esquema del RIGI y sugirió que el impacto será mayor al previsto inicialmente, lo que refuerza la expectativa oficial de atraer capitales de gran escala en un contexto de necesidad de divisas y reactivación productiva.
El ministro también aprovechó el escenario cordobés para responder, de manera implícita, a Axel Kicillof, quien había acusado al Gobierno nacional de apropiarse de fondos vinculados al impuesto al combustible y de provocar un deterioro de las rutas nacionales. Caputo contrapuso esa lectura con una crítica al gasto en obra pública durante los gobiernos kirchneristas y cuestionó el destino de los recursos invertidos entre 2012 y 2023.
Según planteó, en esos años se habrían destinado casi 15 puntos del PBI a infraestructura sin resultados proporcionales. “No es que nosotros heredamos precisamente las autopistas europeas. La construcción cayó 1% y dónde fue esa plata todos lo sabemos”, afirmó, en una referencia directa a las causas judiciales por corrupción vial. Además, vinculó esa dinámica con la caída de la producción industrial, comercial y de la construcción en el mismo período.
Caputo también se metió en la interna del peronismo y buscó desactivar la hipótesis de un regreso opositor al poder en 2027. Señaló que Kicillof no cuenta con apoyos dentro de su propio espacio y calificó esa eventual candidatura como inviable. En ese marco, habló del “riesgo kuka” como un factor que, según su visión, paraliza decisiones de inversión y frena el crecimiento.
En otro pasaje, el ministro atribuyó el comportamiento defensivo del ahorrista argentino a un proceso de desconfianza acumulada por decisiones políticas pasadas. Al aludir al corralito de hace 25 años, describió una cultura económica marcada por el temor a la moneda local y por la reticencia a canalizar ahorros hacia el sistema financiero.
Sobre el cierre, Caputo buscó llevar tranquilidad al mercado al destacar el ingreso creciente de dólares y la expectativa de nuevas inversiones. También reivindicó la necesidad de sostener reglas claras, respeto por la propiedad privada y estabilidad institucional como condición para que el sector privado proyecte a largo plazo. Su exposición en Córdoba coincidió con otra señal política en Buenos Aires, donde el oficialismo avanzó en el Congreso con dictámenes favorables para el proyecto de Inocencia Fiscal II y la reforma de la carta orgánica del Banco Central.




