La familia de Marcelo Ibáñez volvió a encontrar la tumba de sus seres queridos destrozada en el cementerio de calle 17, en Pocito. Es la cuarta vez que ocurre y ya se registraron robos en el lugar.
El hecho pasó de madrugada en el sector final del predio, una zona que da a un terreno baldío. Ibáñez contó: "Uno va a llevarles unas flores a nuestros seres queridos y tiene que encontrarse con estas cosas".
Desde la administración del cementerio confirmaron que los serenos vieron movimientos extraños y llamaron a la Policía de San Juan. Los efectivos fueron al lugar, pero las familias no recibieron ningún aviso.
El reclamo principal es que el cementerio tiene los teléfonos de contacto, pero los allegados se enteran de los destrozos cuando van a visitar las tumbas. Los damnificados piden más seguridad nocturna, mejor iluminación y un canal directo para que les avisen cuando pasa algo.




