Durante una jornada de visitas al Servicio Penitenciario de San Juan, el personal de control detectó un intento de ingreso de elementos prohibidos a los sectores de alojamiento de internos. La maniobra fue advertida en el scanner de inspección cuando un visitante pasó por la sala de requisa con sus pertenencias. Según el parte difundido, la imagen observada en la pantalla resultó compatible con un aparato electrónico oculto en el calzado.
Ante esa señal, el operador dio aviso al personal de requisa, que intervino de inmediato y realizó una revisión más detallada. En esa instancia se constató que dentro del zapato había un paquete envuelto en nylon. Al abrirlo, los agentes secuestraron un teléfono celular en funcionamiento, una batería adicional y una sustancia vegetal con características compatibles con estupefacientes. Ese último elemento quedó a disposición de las autoridades competentes para las pericias químicas correspondientes.
Control y prevención El procedimiento se enmarca en los protocolos de inspección que se aplican a cada persona que ingresa al penal para visitar a un interno. El texto oficial sostiene que esos controles buscan evitar el ingreso de objetos de uso prohibido, considerados un riesgo para el orden institucional y para la seguridad de internos, personal y visitantes. También remarca la combinación entre tecnología de control y trabajo del personal como herramienta para detectar maniobras de ocultamiento.
Seguridad institucional El episodio fue presentado por el Servicio Penitenciario como una verificación del funcionamiento de los protocolos vigentes y de la capacitación del personal. La detección se produjo en un control de rutina, sin que se informaran en el material original sanciones, imputaciones o medidas judiciales derivadas del hallazgo. Por eso, el caso queda circunscripto al secuestro de los elementos y a la intervención de las autoridades que deban determinar el tratamiento de la sustancia vegetal.
El organismo no informó en el texto original la identidad del visitante ni precisó si el procedimiento derivó en actuaciones administrativas o penales. Con la información disponible, el dato central es que el intento de ingreso fue neutralizado en el acceso al penal y que el material secuestrado quedó bajo resguardo para su análisis. El caso vuelve a poner en primer plano la revisión de visitas como uno de los puntos críticos del sistema de seguridad carcelaria.




