La investigación por el violento asalto cometido en una vivienda de Rivadavia incorporó elementos que, según la fiscal coordinadora de la UFI Delitos contra la Propiedad, Claudia Salica, permiten sostener que no se trató de un robo al azar. La funcionaria afirmó que existen indicios de un estudio previo sobre la familia y que los atacantes exigían 500.000 dólares, una suma que los damnificados no tenían. La causa sigue en etapa de recolección de pruebas y la hipótesis principal apunta a tres autores aún no identificados.
El hecho ocurrió durante la madrugada del domingo 11 de octubre, sobre calle Meglioli, cuando tres delincuentes ingresaron a una vivienda en la que una familia terminaba de cenar. En ese momento, Carlos Alberto Comastri, de 44 años, intentó cerrar una puerta que daba a la vereda y fue golpeado con una barreta de hierro. De acuerdo con la reconstrucción fiscal, los agresores también exhibieron un arma de fuego, maniataron a uno de los damnificados y amenazaron al resto para exigir dinero.
Hipótesis de la pesquisa Salica sostuvo que “hay indicadores que nos hablan de un estudio previo” y explicó que la familia está integrada por dos personas jubiladas que tienen un pequeño kiosco, sin manejo habitual de grandes sumas de efectivo. Esa característica, sumada al monto reclamado por los asaltantes, es uno de los puntos que más atención concentra en la investigación. Los otros integrantes del grupo familiar no sufrieron lesiones, según precisó la fiscal.
Estado de salud y botín Comastri fue trasladado a la Clínica San Juan, donde permaneció internado bajo observación. La fiscal confirmó que el lunes 12 de octubre, cerca de las 11, recibió el alta médica y que deberá continuar con controles neurológicos. Pese a la violencia del ataque y al monto exigido, los autores se llevaron alrededor de 120.000 pesos, bebidas alcohólicas, gaseosas y cigarrillos, parte de ellos del comercio familiar que funciona junto a la vivienda.
Avance de la causa La investigación está a cargo de la Brigada Oeste, bajo la responsabilidad del subcomisario Ríos, con apoyo de la Brigada Central. Los autores actuaron con el rostro cubierto mediante pasamontañas o capuchas, lo que dificulta su identificación, aunque los investigadores analizan cámaras de seguridad de viviendas particulares y del sistema de vigilancia. Además, la fiscal indicó que existen datos para sospechar que los mismos delincuentes podrían haber intervenido en otro episodio ocurrido días antes en las inmediaciones, aunque sin la violencia registrada en este caso.
La causa quedó caratulada como robo agravado por el uso de arma de fuego, en poblado y en banda. Mientras continúa el análisis de las pruebas, la Fiscalía busca establecer quiénes fueron los tres atacantes y qué información tenían sobre la familia antes de ingresar a la vivienda.




