Una comisaría de Rawson fue escenario en la madrugada de este viernes de un ataque de extrema gravedad que expone la vulnerabilidad de las dependencias policiales frente a hechos de violencia cada vez más audaces. Según fuentes policiales, delincuentes se dirigieron a la parte trasera de la seccional y arrojaron una bomba molotov contra el depósito donde permanecen secuestrados vehículos judicializados y móviles particulares de los uniformados que prestan servicio en el lugar.
El episodio ocurrió minutos después de la 1 y, de acuerdo con las mismas fuentes, no registra antecedentes de una magnitud similar en esa dependencia. Si bien en otras oportunidades se produjeron ataques contra casillas policiales del Gran San Juan, lo sucedido en la Comisaría 35ta, ubicada en el barrio Valle Grande, marca un salto en el nivel de agresión y en el riesgo al que quedan expuestos tanto el personal como los bienes bajo custodia.
Desde la fuerza señalaron que los piedrazos contra esa dependencia son frecuentes y que suelen provocar daños sobre autos, camionetas y motos secuestrados, además de afectar también a las movilidades particulares de los policías. En este caso, sin embargo, el ataque fue mucho más lejos: los agresores habrían encendido una mecha de trapo y arrojado por encima de una pared de 3,5 metros una botella de vidrio con combustible.
La molotov impactó sobre la parte delantera izquierda de un Chevrolet Corsa que había sido incautado tras un accidente de tránsito en la jurisdicción y que, además, había quedado radiado de circulación por falta de documentación. El vehículo sufrió daños en el frente y en la rueda delantera izquierda, pero el riesgo mayor estuvo en la posibilidad de que el fuego alcanzara a los otros rodados ubicados a escasa distancia.
Según precisó un jefe policial, a apenas un metro había otro auto y, algo más lejos, el resto de los vehículos secuestrados, varios de ellos con restos de combustible en sus tanques. La consecuencia potencial pudo haber sido mucho más grave, pero la intervención de un efectivo que salió del interior de la seccional para una revisión de rutina permitió detectar el incendio a tiempo y evitar que las llamas se extendieran.
En un primer momento, el policía creyó que se trataba de un cortocircuito mientras intentaba sofocar el fuego con un matafuegos. Más tarde, una pericia preliminar de Bomberos y Criminalística determinó que el episodio fue intencional. Ahora, la investigación se concentra en el análisis de las cámaras de la zona para identificar al o los responsables y en la definición de los pasos a seguir por los graves daños ocasionados en un bien que estaba bajo resguardo estatal.




