La muerte de Jorge Williams, a los 84 años, puso fin a la trayectoria de uno de los nombres más singulares de la sastrería argentina. Fue conocido por sus trajes de colores, capas y conjuntos armados con materiales reciclados, una estética que lo hizo visible en Buenos Aires y en el sur del país.
Según el material difundido sobre su vida, confeccionó más de 200 trajes únicos con retazos de tela y etiquetas reutilizadas. Él mismo resumía el valor que les asignaba con una frase que repetía ante quienes intentaban comprar alguna de sus prendas: “No los vendo. Son míos. Son mis hijos”.
El origen del oficio
La relación de Williams con la sastrería comenzó cuando tenía 10 años. En 1952, mientras cursaba la escuela primaria en el Valle del Chubut, sufrió castigos por escribir con la mano izquierda, una práctica que entonces era mirada con prejuicios por algunos docentes. Tras repetir un grado, su padre lo llevó a aprender el oficio de sastre, una decisión que terminó definiendo su recorrido laboral y creativo.
Con el tiempo, entre telas, agujas y dedales, desarrolló una forma propia de entender la moda. Sus diseños dejaron de responder a las tendencias tradicionales y pasaron a expresar una búsqueda personal basada en la originalidad y la libertad. Esa idea también aparecía en otra de sus frases más repetidas: “Ser libre es vestirse como uno quiere”.
Una imagen pública reconocible
Su figura ganó notoriedad en distintos momentos, en especial cuando fue a votar con prendas en los colores de la bandera argentina, una escena que se difundió en redes sociales y medios de comunicación. También se destacó por mantener hábitos vinculados a la actividad física aun después de los 80 años, con ejercicios, atletismo y prácticas deportivas en espacios públicos.
Durante su trayectoria vistió a los gobernadores Atilio Viglione, Mario Das Neves y Adolfo Rodríguez Saá. Además, expresaba el deseo de confeccionar prendas para Diego Maradona y Lionel Messi, nombres que admiraba profundamente. Su muerte deja como referencia una producción artesanal de cientos de piezas y una concepción de la ropa como forma de identidad personal.




