El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, sostuvo que el crecimiento del litio en Argentina responde a tres condiciones: liderazgo político de las provincias, confianza de los inversores y una macroeconomía con reglas previsibles. La definición fue expuesta durante el Seminario Litio en Sudamérica de Panorama Minero, realizado en San Salvador de Jujuy.
Lucero planteó que esas variables explican el pasaje de un sector con recursos y potencial a una actividad con inversiones, nuevas operaciones y mayores exportaciones. En su exposición, ubicó como antecedente central la coordinación entre Jujuy, Salta y Catamarca, a partir de la denominada Región del Litio y de la Mesa del Litio.
Capacidad instalada El funcionario mostró la evolución de la capacidad instalada de producción de carbonato de litio equivalente: en 1997 era de 18.000 toneladas anuales y en 2023 llegó a 80.000. Según la proyección oficial, para 2026 alcanzaría 275.000 toneladas anuales, en 2030 superaría las 500.000 y en 2035 rondaría las 650.000. Lucero aclaró que se trata de capacidad instalada y no de producción efectiva, porque esta última depende de factores operativos.
Exportaciones El crecimiento también se reflejó, según datos citados por el secretario, en las ventas externas. De US$645 millones en 2024 se pasó a US$1.467 millones en los primeros ocho meses de 2026. A la vez, la expectativa oficial es llegar a casi US$10.000 millones anuales en 2031 por exportaciones de carbonato de litio equivalente.
Lucero atribuyó el primer factor al liderazgo político de las provincias litíferas y destacó la articulación entre los gobiernos subnacionales. “Sin tres gobiernos provinciales que decidieron que se iban a unir, que iban a trabajar coordinadamente, que iban a formar la Región del Litio, esto no habría pasado”, sostuvo. También señaló que esa coordinación explica una parte relevante del crecimiento de la actividad y de su proyección internacional.
El segundo elemento que mencionó fue el liderazgo empresarial y la confianza de los inversores. En ese punto, afirmó que compañías internacionales decidieron destinar capital a la Argentina a partir de una mejor percepción de las oportunidades geológicas y productivas. “Tampoco estaría pasando sin un claro liderazgo empresarial y sin la confianza que los inversores han tenido en el país”, dijo. Como tercer componente, ubicó una macroeconomía ordenada y reglas de juego previsibles.
Marco regulatorio y próximos pasos En ese esquema, el secretario incluyó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, RIGI, definido por él como una herramienta de generación de confianza para proyectos de gran desembolso y maduración prolongada. Recordó además que se trata de una ley sancionada por el Congreso de la Nación. De cara a los próximos años, señaló que el desafío será sostener la estabilidad, mejorar infraestructura, ampliar la provisión de energía y fortalecer la educación y la formación laboral para acompañar la expansión del sector.
Lucero sostuvo que, si se mantienen esas condiciones, Jujuy, Salta y Catamarca podrían convertirse en la tercera región productora de litio del mundo, detrás de China y Australia. También afirmó que la minería debe consolidarse como política de Estado en las provincias productoras y que la continuidad de la coordinación será decisiva para que las proyecciones de capacidad instalada se traduzcan en producción efectiva y exportaciones sostenidas.




