En un contexto de tensión entre Javier Milei y los medios, Eduardo Elsztain adoptó una posición claramente diferenciada de la línea oficial. Durante el tradicional agasajo anual que el grupo IRSA ofrece a la prensa desde hace más de dos décadas, el empresario puso en valor la tarea de los comunicadores profesionales y su aporte a la construcción democrática, según una crónica de Clarín.
Ante los asistentes, el principal operador de los shoppings del país sostuvo que los medios inciden de manera cotidiana en las decisiones empresariales y en la comprensión de la realidad. Definió al "buen periodismo" como una herramienta que "ilumina, ordena, pregunta, incomoda, explica y ayuda a que una sociedad converse mejor consigo misma", en una formulación que contrasta con las descalificaciones habituales del presidente y del ministro de Economía, Luis Caputo.
Elsztain también advirtió sobre los desafíos actuales de la comunicación pública, entre ellos la velocidad de las redes sociales, la circulación de noticias falsas y el avance de la inteligencia artificial, factores que, a su juicio, difuminan la frontera entre información rigurosa y opinión. En ese marco, remarcó que el periodismo profesional adquiere un valor y una responsabilidad todavía mayores.
Si bien reconoció que en el ámbito corporativo las críticas periodísticas pueden resultar incómodas y que un titular apresurado puede dejar efectos duraderos, cerró su intervención con un llamado a respaldar a los medios serios y profundizar las indagaciones. Para el empresario, la búsqueda de la verdad y la fiscalización del poder son los pilares de un periodismo "que nos mejora a todos".
Su defensa del sector llamó la atención por la relación estrecha que mantiene con Javier Milei, a quien acompañó con soporte económico, logístico y espiritual desde la campaña electoral. Elsztain es propietario del Hotel Libertador, en Buenos Aires, que funcionó como búnker de La Libertad Avanza y luego como residencia del mandatario por más de dos meses.
La conexión entre ambos también se expresó en el plano religioso. El empresario, miembro de la comunidad judía ortodoxa y financista de centros Jabad Lubavitch, facilitó y acompañó viajes de Milei a Nueva York para orar en "El Ohel", la tumba del Rebe de Lubavitch. Además, encabeza un holding que incluye a IRSA, Cresud y el Banco Hipotecario, en un esquema empresarial que se alinea con el modelo de desregulación y apertura comercial impulsado por la actual gestión.




