El ingreso de calzado fabricado en el exterior ganó terreno en Argentina y, según estimaciones de la Cámara de la Industria del Calzado, ya representa cerca de la mitad de las ventas del mercado. En 2025 ingresaron 51,7 millones de pares por 721 millones de dólares, un 37,8% más que en 2024, sin contar el contrabando. La combinación de importaciones, menor consumo y precios de reventa más bajos profundizó la crisis de los fabricantes locales.
Origen de las importaciones Los principales países de procedencia son Indonesia, con el 30% del total, seguido por Brasil y Vietnam, con 27% cada uno, y China, con 8%, de acuerdo con un relevamiento de la Cámara de la Industria del Calzado en base a datos oficiales. En el segmento de zapatillas, el sector observa una presencia extendida en circuitos informales y en locales de venta masiva, con precios que parten desde los $10.000 en lugares como La Salada y desde $15.000 en otros puntos de comercialización citados en el relevamiento. También se mencionan sandalias importadas ofrecidas a $20.000 por cadenas de indumentaria.
Caída de la producción El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, Horacio Moschetto, señaló a BAE Negocios que las ventas cayeron 40% y que la industria está fabricando la mitad de los pares que elaboraba. Según dijo, la capacidad ociosa alcanza el 60%, con solo 4 de cada 10 máquinas en funcionamiento. Moschetto agregó que en 2015 la producción llegó a 125 millones de pares, en 2023 fue de 103 millones y que este año, “con suerte”, cerrará en 60 millones de pares de calzado masculino, femenino, infantil y deportivo.
Efecto sobre el empleo El dirigente también sostuvo que el mercado argentino mueve unos 120 millones de pares al año y que, sumando la producción local, las importaciones y el contrabando, la mitad del calzado que se vende en el país es importado. A eso le atribuyó un sobrestock de otros 60 millones de pares. En ese marco, afirmó que cerraron 240 fábricas, se perdieron 10.000 puestos de trabajo y hoy quedan unos 6.000 trabajadores del sector, cuando antes superaban los 20.000. La retracción también impactó en empresas como Viamo, que está en convocatoria, y en Mary & Joe, que cerró todos sus locales.
Protesta y próximos pasos Entre los empresarios pyme hay liquidación de stock para obtener fondos con los que pagar sueldos y servicios, aun cuando saben que no podrán reponer mercadería. Leonardo Hammud, uno de los empresarios que participó del “Zapatazo solidario”, dijo que su venta cayó a la mitad y que pasó de tener 27 locales y 70 empleados en la fábrica y 38 en los comercios a conservar 2 locales propios, 6 franquiciados y 12 trabajadores en la planta y 4 empleados. Lito Albano también señaló que liquida calzado femenino desde $5.000 para pagar sueldos y gastos. Como medida de protesta, el sector organizó un Zapatazo solidario en Plaza de Mayo y prepara una Marcha Federal para el 19 de noviembre.




