La muerte de Daniela Villalba, de 28 años, quedó bajo investigación en Córdoba capital luego de que la Policía encontrara su cuerpo en el dormitorio de su departamento del barrio Cofico. El hallazgo se produjo después de dos días sin contacto con su entorno y con heridas cortopunzantes en el cuello y los brazos. La causa busca determinar quién estuvo con ella en las horas previas y cómo se produjo el hecho.
La pesquisa tomó otro rumbo el martes, cuando recolectores de residuos hallaron una valija con manchas de sangre y una peluca dentro de un contenedor ubicado a pocas cuadras de la vivienda. En el equipaje también había prendas ensangrentadas y un nombre que coincidía con el de la joven. Ese material pasó a integrar las medidas de análisis para reconstruir los movimientos previos al crimen y establecer si existe relación directa con el domicilio de la víctima.
La secuencia previa comenzó el lunes por la noche, cuando allegados dejaron de tener noticias de Villalba. La joven vivía en un departamento de Cofico y trabajaba en un local de indumentaria ubicado en la esquina de Jujuy y La Rioja. La alarma creció cuando no se presentó a trabajar y una amiga radicó la denuncia por desaparición. Ese dato activó la búsqueda y orientó las primeras verificaciones sobre sus últimos movimientos.
El ingreso al departamento ocurrió el miércoles, cuando una amiga se acercó al inmueble de Las Heras al 200 y percibió un olor nauseabundo en el pasillo. Como nadie respondía desde el interior, dio aviso a las autoridades. Efectivos policiales derribaron la puerta y encontraron el cuerpo de Villalba en el dormitorio, cubierto con una sábana. Desde ese momento, la investigación quedó centrada en la reconstrucción de las horas previas y en la identificación de la persona que pudo haber estado con ella.
Pistas bajo análisis incluyen la valija con sangre, las prendas encontradas y la peluca, cuyo vínculo con el hecho todavía debe establecerse. También se investiga la ausencia del teléfono celular de Villalba, un elemento que podría aportar datos sobre contactos, conversaciones y eventuales encuentros antes de su muerte. Según la información disponible, las características físicas observadas en cámaras de seguridad llevaron a descartar, por el momento, que el autor sea un amigo o un familiar de la víctima. Tampoco sospechan del padre de su hijo, quien permanece acompañado por familiares de la joven.
La investigación continúa para precisar quién estuvo con Villalba antes del crimen y cómo llegaron los elementos hallados en el contenedor. La ausencia del celular y el análisis de las imágenes de seguridad aparecen como las variables inmediatas para avanzar en la reconstrucción del caso.




