Los terremotos registrados en distintos puntos de Sudamérica volvieron a poner en el centro de la escena la actividad sísmica de la región y, especialmente, la preparación de los países frente a eventos de gran magnitud. En ese contexto, el sismólogo sanjuanino Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico del CONICET y la UNSJ, analizó el escenario en diálogo con Radio Mil20 y remarcó que el riesgo sísmico no se limita a San Juan y Mendoza.
“En San Juan tenemos esa cultura sísmica, esa conciencia, sabemos de los terremotos devastadores que hemos pasado, tanto San Juan como Mendoza, pero siempre no hay que olvidar que nuestro norte argentino también es bastante sísmico”, explicó Ortiz.
El especialista señaló que existen antecedentes históricos de terremotos en diferentes regiones del país, incluso fuera de la zona cordillerana. Mencionó al norte argentino y también a provincias del centro como Córdoba, San Luis y Santiago del Estero, además de sectores de la Patagonia y Tierra del Fuego.
Construcciones y prevención
Consultado sobre si las distintas regiones cuentan con construcciones adecuadas para soportar movimientos sísmicos, Ortiz destacó el trabajo que realiza el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) en materia de peligrosidad sísmica y códigos de construcción.
Según explicó, las normas no permanecen inalterables, sino que se van actualizando a partir de nuevos conocimientos y experiencias. “No son códigos de construcción que se hicieron y no se modifican, se van adaptando, van cambiando”, sostuvo.
El investigador recordó que en San Juan esos conocimientos fueron puestos a prueba después de distintos terremotos. A su vez, señaló que el desarrollo tecnológico permitió mejorar de manera significativa la capacidad de estudiar los movimientos de la Tierra.
“La sismología es una ciencia que ha avanzado significativamente con el avance de la tecnología”, afirmó Ortiz, quien agregó que actualmente incluso la inteligencia artificial comienza a incorporarse a las ciencias de la Tierra.
El especialista insistió en que Argentina debe mantener presente su condición de país sísmicamente activo. Si bien aclaró que existen zonas con mayor peligrosidad, remarcó que “toda nuestra cordillera de los Andes, a lo largo de toda nuestra cordillera de los Andes, ocurren eventos sísmicos y han habido terremotos históricos”.
Qué puede ocurrir con un terremoto de gran magnitud
Uno de los puntos centrales de la charla fue la diferencia entre un terremoto de magnitud 6 y otro que supera los 7 grados. Ortiz explicó que la magnitud se mide mediante una escala logarítmica, por lo que la diferencia no puede interpretarse simplemente como “un grado más”.
“Cuando hablamos de magnitud son escalas logarítmicas, no es una relación lineal”, explicó. Y agregó que al aumentar un grado la magnitud, la energía liberada se incrementa aproximadamente 30 veces.
En cuanto a las construcciones sismorresistentes, el objetivo principal no es necesariamente que una estructura permanezca sin daños, sino evitar que colapse durante las primeras ondas del terremoto.
“Las construcciones sismorresistentes, en realidad, están construidas principalmente para que el edificio no colapse al momento de la primera embestida, de las primeras ondas sísmicas”, detalló.
Esto permite que las personas puedan evacuar antes de la llegada de las réplicas, que también pueden generar daños importantes sobre estructuras que quedaron debilitadas.
“Luego vienen las réplicas y con estas réplicas sí es capaz que, si hay graves daños estructurales en las edificaciones, puedan colapsar”, señaló.
Ortiz explicó además que una construcción puede permanecer en pie y, al mismo tiempo, haber quedado inutilizable. “Han cumplido, digamos, con su función sismorresistente, pero esa edificación ya no sirve más, se debe tirar y volver a construir”, indicó.
El efecto de sitio, otro factor que estudian los especialistas
El sismólogo también se refirió a un fenómeno que actualmente es objeto de investigación: los llamados efectos de sitio, que pueden provocar una amplificación de las ondas sísmicas en determinados sectores.
“Estamos estudiando qué son los efectos de sitio, que son esa amplificación de la onda en algunos sectores”, explicó.
Según detalló, este tipo de estudios permite conocer cómo responde el suelo ante el paso de una onda sísmica y aporta información relevante para futuras construcciones. “Eso hay que estudiar lugar por lugar”, remarcó.
¿Los terremotos de Colombia y Venezuela pueden generar movimientos en Argentina?
Ante la preocupación generada por los terremotos registrados recientemente en otros países de la región y las especulaciones que circulan en redes sociales, Ortiz fue contundente: no existe una relación directa que permita anticipar un terremoto en Argentina a partir de esos eventos.
“Buena pregunta, en realidad no, no con estos terremotos de Colombia, no, ni de Venezuela”, respondió.
Sin embargo, aclaró que existen estudios científicos que demuestran que determinados terremotos pueden activar o disparar otros eventos sísmicos, especialmente cuando se producen en períodos relativamente cercanos.
El especialista puso como ejemplo un terremoto ocurrido en Chile el 27 de febrero de 2010, de magnitud 8,8, cuya energía tuvo efectos que fueron percibidos en Argentina.
“Cuando ha ocurrido un terremoto en Chile, la propagación de la energía ha liberado justamente energía acá, inclusive en San Juan”, explicó Ortiz.
Según recordó, aquel episodio también estuvo relacionado con movimientos registrados posteriormente en otras zonas del país. “La energía siguió liberándose hacia el norte, en unos minutos después hubo un terremoto en Salta”, finalizó.




