Un operativo conjunto en el puesto Bermejo, en el departamento Caucete, expuso una vez más la persistencia del tráfico ilegal de fauna silvestre en uno de los accesos considerados estratégicos para el control provincial. El procedimiento fue realizado por agentes de Fauna de la Dirección de Conservación de la Secretaría de Ambiente junto con personal de la Policía de Tránsito.
Durante la inspección de una camioneta, los efectivos detectaron ejemplares de reina mora y benteveo que habían sido capturados y trasladados fuera de su ambiente natural. En total, fueron secuestrados 27 benteveos, además de las reinas moras que integraban el cargamento.
Desde el área interviniente advirtieron que este tipo de maniobras suele implicar condiciones de traslado precarias y un fuerte impacto sobre la salud de los animales. Según explicó el funcionario consultado por Radio Mil20, los ejemplares suelen llegar “bastante maltratados” y en “condiciones sanitarias bastante deplorables”.
Tras el secuestro, las aves fueron retiradas del vehículo y derivadas a un proceso de rehabilitación con el objetivo de recuperar su estado antes de una eventual liberación en la naturaleza. La medida busca evitar que el daño ocasionado por la captura y el traslado ilegal termine por comprometer su supervivencia.
Las personas involucradas quedaron a disposición de la Justicia, mientras que se labraron tres actas de infracción y se secuestraron elementos presuntamente vinculados con el tramperismo, una práctica utilizada para capturar aves. Todo el material quedó bajo órbita judicial para la continuidad de las actuaciones.
La Secretaría de Ambiente remarcó que estos controles se realizan de manera periódica en puntos considerados sensibles, precisamente para frenar el ingreso y la circulación de fauna silvestre en la provincia. Bermejo aparece como uno de esos sectores por su condición de vía de ingreso desde distintos puntos y por la actividad ilegal que, según señalaron, se registra con frecuencia en la zona.
El operativo vuelve a poner en evidencia la necesidad de sostener controles permanentes sobre los corredores de ingreso a San Juan, no solo para detectar cargamentos ilegales antes de su comercialización, sino también para resguardar recursos naturales cuya afectación suele ser irreversible cuando la intervención llega tarde.




