La conmemoración consecutiva del Día del Trabajador Vial y el Día del Camino encuentra a los trabajadores de la infraestructura vial en un escenario de fuerte incertidumbre institucional y presupuestaria. Lejos de tratarse de un debate administrativo, la situación impacta en la conectividad física de la Argentina, la seguridad edilicia de las carreteras y el desarrollo de las economías regionales.
El secretario general de STVyARA en San Juan, Carlos José Ordóñez, graficó el momento con contundencia: "Hoy hablar del Día del Camino en la Argentina tiene un significado muy especial porque estamos atravesando probablemente uno de los momentos más críticos de la historia de Vialidad Nacional". Según explicó el dirigente, la crisis abarca "las rutas nacionales, la seguridad vial, la producción, el turismo, las economías regionales y la integración de un país enorme como es la Argentina".
Ordóñez denunció la existencia de un esquema metódico que afecta el funcionamiento del organismo público: "Hay un proceso de debilitamiento muy profundo de Vialidad Nacional. Primero la desfinancian, después paralizaron las obras, se redujo el personal con un retiro voluntario donde se fueron 609 compañeros y compañeras... y después aparece el argumento de que el organismo ya no puede cumplir con las responsabilidades". A su juicio, esta mecánica busca justificar la transferencia de rutas a los gobiernos provinciales o su entrega a concesiones privadas.
"Vialidad Nacional no es una oficina en Buenos Aires": Presencia e integración en el territorio
Frente a las propuestas de provincialización o privatización, el gremialista resaltó el carácter federal y operativo de la Dirección Nacional de Vialidad, destacando su presencia permanente en todos los rincones del país.
"Vialidad nacional no es una oficina en Buenos Aires, está presente en todo el territorio argentino, está cuando hay una creciente, como soportamos acá en San Juan, cuando se corta una ruta, cuando hay un derrumbe, cuando una provincia queda aislada, cuando hay que habilitar un camino para que pase una ambulancia, la producción o simplemente una familia".
En esa línea, remarcó la diferencia entre la lógica del mercado y el rol de fomento que debe asumir el Estado en materia de comunicación terrestre. "El Estado no puede mirar solamente donde hay rentabilidad, tiene que estar donde existe una necesidad, eso es indelegable", enfatizó, advirtiendo sobre las secuelas de traspasar corredores viales a las provincias sin la asignación de recursos correspondientes, lo que obliga a las administraciones locales a endeudarse o aplicar peajes de costo desmedido en trazas con bajo tránsito medio diario.
Capacidad técnica, fuga de cerebros y el desafío extremo en la Alta Cordillera
Uno de los aspectos más críticos señalados por el referente sindical es el vaciamiento de capital humano especializado, acumulado a lo largo de décadas en las cuadrillas y distritos de todo el país. Tras atravesar un período de 14 meses con salarios congelados y reestructuraciones, numerosos profesionales e ingenieros han optado por alejarse de la institución.
"Se están yendo buscando otra posibilidad, y estamos perdiendo una capacidad técnica y profesional muy grande. Formar otra vez ese cuerpo profesional y técnico y operario que tiene la Dirección Nacional de Vialidad va a ser muy difícil", advirtió Ordóñez. En San Juan, el primer retiro voluntario implicó la salida de 25 agentes —varios de ellos profesionales calificados— y se prevé un impacto mayor con el nuevo retiro voluntario que anunció el gobierno a partir de noviembre.
Esta pérdida de capacidades contrasta con el despliegue diario que realizan las cuadrillas viales en zonas complejas como la Alta Cordillera. En la Ruta Nacional 150 y los pasos internacionales, los trabajadores operan para despejar los intensos temporales de nieve y garantizar la apertura hacia Chile, trabajando con severas limitaciones operativas y sin la renovación de elementos de seguridad desde hace tres años.
El desvío de
fondos viales y el futuro de las rutas
Al abordar la
sustentabilidad económica del sistema vial, Ordóñez apuntó contra el destino de
los fondos específicos recaudados a través del impuesto a los combustibles
(SISVIAL). Según detalló, de más de 1,5 billones de pesos recaudados bajo este
concepto por la administración nacional, solo se volcaron aproximadamente
350.000 millones a las rutas, utilizándose el resto para sostener metas
financieras y el superávit fiscal.
Finalmente, de cara al futuro del sector y en conmemoración de la labor de quienes construyen y mantienen la red vial del país, el titular de STVyARA llamó a defender la continuidad institucional del organismo: "El Estado tiene que estar donde hay una necesidad, no donde hay un negocio... no podemos seguir destruyendo un organismo que fue señero en toda América Latina en el desarrollo de la comunicación terrestre".




