La astrónoma argentina Amina Helmi, nacida en Bahía Blanca y egresada de la Universidad Nacional de La Plata, recibió en Oslo, Noruega, el Premio Kavli de Astrofísica, considerado el “Nobel” de esa disciplina. Fue la primera científica argentina en obtener esa distinción, que compartió con Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata. El jurado reconoció sus investigaciones sobre el origen de la Vía Láctea y las colisiones galácticas, un campo central para reconstruir cómo se formaron las galaxias.
La organización destacó los avances presentados “por ampliar la comprensión de lo grande, lo pequeño y lo complejo”, según la cita reproducida en la comunicación del premio. Esa formulación ubicó el aporte de los galardonados en la apertura de nuevas líneas de investigación a partir de observaciones sobre el comportamiento y la evolución de sistemas galácticos. En términos científicos, el reconocimiento premió resultados que permitieron interpretar procesos ocurridos miles de millones de años atrás.
El presidente del Comité del Premio Kavli de Astrofísica, Per Barth Lilje, explicó que los premiados utilizaron “los restos de galaxias devoradas” para demostrar que “nuestra galaxia es la superviviente de enormes colisiones cósmicas de hace miles de millones de años, lo que nos ofrece una visión revolucionaria de cómo se forma nuestro universo”. La fundamentación del jurado vinculó así el trabajo de Helmi con la identificación de evidencias fósiles sobre la construcción de la galaxia. Ese tipo de evidencia es clave para estudiar la historia del cosmos sin recurrir a observaciones directas del pasado remoto.
Trayectoria y antecedentes Tras la distinción y el reparto del premio de un millón de dólares en su categoría, Helmi dijo a La Nación: “Creo que es un premio a la carrera, al esfuerzo y al trabajo de tanta gente con la que colaboré todos estos años; como no hay Nobel de Astrofísica, esto es lo máximo a lo que se puede llegar”. La investigadora reside en los Países Bajos desde 1996 y trabaja como catedrática en el Instituto Kapteyn de Groningen. Su trayectoria incluye el Premio Spinoza en 2019 y el Premio Brouwer en 2021.
Impacto científico Según el material difundido, sus aportes mediante la quimiodinámica —el estudio de la evolución química y dinámica de los sistemas estelares— fueron clave para analizar remanentes de antiguas galaxias enanas y profundizar el estudio sobre la materia oscura. Ese enfoque permitió avanzar en la interpretación de cómo se ensambló la Vía Láctea a partir de colisiones violentas. El premio, además, refuerza la proyección internacional de una investigadora formada en la universidad pública argentina y radicada en Europa desde hace casi tres décadas.
La distinción fue anunciada y entregada en Oslo, con un premio total de un millón de dólares en la categoría. El reconocimiento se suma a una serie de premios previos y deja como dato relevante la consolidación de la línea de investigación sobre colisiones galácticas, que seguirá siendo un eje de estudio para la astrofísica internacional en los próximos años.




