Un ejemplar de zapallo cultivado por Ron Wallace en Rhode Island, Estados Unidos, quedó a la espera de la validación del Libro Guinness de los Récords tras registrar un peso de 1.430 kilos. Según reportó Associated Press, la organización ya le confirmó al agricultor que, en principio, el ejemplar cumple con los requisitos para recibir el reconocimiento oficial. Si la certificación se concreta, la marca superará el registro vigente para esta variedad.
Concurso y premio Wallace presentó su cosecha en un concurso local de amplia repercusión internacional y obtuvo un premio de 3.500 dólares al comprobarse el peso en la báscula. El cultivador explicó que llegó al mundo de las cucurbitáceas casi por casualidad, después de emprender un negocio de venta en línea de artículos de jardinería. También señaló que este año incorporó el uso de un invernadero, al que atribuyó un papel decisivo para alcanzar ese tamaño.
Trabajo colectivo El agricultor sostuvo que el resultado no depende de un trabajo individual sino de la cooperación entre productores. “La única manera de crear una calabaza así es que toda la comunidad trabaje unida”, afirmó al referirse al intercambio de técnicas y consejos entre agricultores. Ese componente explica, en parte, por qué los concursos de ejemplares gigantes suelen combinar experiencia técnica, control ambiental y seguimiento del cultivo durante meses.
Récord en disputa De ser validada la marca, Wallace desplazará al británico Ian Paton, de Lymington, Inglaterra, cuya calabaza de 1.296 kilos figura como la más pesada del mundo desde el 3 de octubre. La definición quedará en manos de Guinness, que debe completar la revisión de la documentación y de las condiciones del ejemplar presentado. Hasta esa confirmación, el registro de 1.430 kilos permanece como una marca en evaluación.




