Colombia atraviesa una de las emergencias más graves de los últimos tiempos tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país este lunes. El movimiento se registró a las 7:34 y tuvo epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó. Hasta el momento, las autoridades confirmaron 240 personas fallecidas, además de numerosos heridos y daños materiales de consideración.
El impacto del sismo se concentró en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, donde se reportaron afectaciones en distintas ciudades. También hubo daños en edificios de Cali, Manizales y Pereira, mientras que en Bogotá y Medellín se detectaron algunas grietas, aunque sin reportes de daños estructurales.
La onda expansiva del terremoto también se sintió en países vecinos como Ecuador y Panamá, donde se dispusieron evacuaciones preventivas de edificios y oficinas públicas. El fenómeno, por lo tanto, excedió el plano local y obligó a activar protocolos de prevención en la región.
A la crisis inicial se sumó la actividad sísmica posterior. Según los reportes oficiales, se registraron 96 réplicas después del movimiento principal, una situación que mantuvo en alerta a las zonas afectadas y complicó la evaluación de daños en terreno.
Frente a la magnitud del desastre, el presidente colombiano Abelardo De La Espriella declaró la situación de desastre de carácter nacional. La decisión quedó formalizada el martes por la noche mediante un decreto firmado por el mandatario, en una medida orientada a acelerar la coordinación de la respuesta estatal.
De La Espriella visitó una de las zonas más afectadas y aseguró que permanecerá al frente del operativo de emergencia. “Mi compromiso está con cada una de las familias damnificadas”, afirmó. Además, el Gobierno anunció subsidios destinados a las familias afectadas, como parte de las medidas de asistencia frente a la emergencia.
Mientras continúan las tareas de evaluación y asistencia, los equipos de emergencia trabajan en las áreas más golpeadas para determinar el alcance real de los daños y atender a las personas damnificadas. La prioridad oficial, por estas horas, pasa por contener el impacto humanitario y sostener la respuesta en las provincias más comprometidas.



