Un avión privado Learjet 60 se estrelló este domingo en una zona residencial del sur de Florida, en Estados Unidos, y murieron las nueve personas que viajaban a bordo. El accidente ocurrió cerca de Cresthaven, en las inmediaciones de West Palm Beach, alrededor de las 12:50 del mediodía, hora local, según confirmó el secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy. El funcionario calificó el episodio como una “tragedia horrorosa” en un mensaje publicado en su cuenta oficial de X.
La aeronave había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y tenía como destino el Aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas. Jim Reynolds, portavoz del aeropuerto de origen, confirmó que se trataba de un avión privado y dijo que en un primer momento no tenía información sobre la identidad de las personas a bordo. También precisó que la matrícula era N722BD.
Los registros de seguimiento del vuelo muestran un descenso abrupto poco antes de que se interrumpiera la transmisión de los datos de la aeronave. Según la plataforma especializada ADS-B Exchange, el avión perdió aproximadamente 8.230 metros de altitud en apenas un minuto. Videos del siniestro muestran el momento en que la aeronave cae en picada y se precipita a tierra, con una explosión posterior que generó una gran bola de fuego junto a una importante carretera.
El impacto dejó además un profundo cráter en el pavimento y llamas de gran intensidad cerca de un poste de servicios públicos. La colisión ocurrió a muy poca distancia de vehículos que circulaban por la zona. Las condiciones meteorológicas también forman parte de los elementos bajo análisis: al momento del hecho se registraban tormentas dispersas en la región y, de acuerdo con los datos disponibles, la aeronave atravesó una celda de tormenta de mayor intensidad pocos minutos antes de comenzar a perder altura.
Investigación en curso
Sin embargo, todavía no se determinó si las condiciones climáticas tuvieron incidencia en el siniestro. El lugar del accidente queda a unos 6,4 kilómetros al sur del aeropuerto de West Palm Beach, una terminal aérea que fue rebautizada a principios de este año en honor al presidente estadounidense Donald Trump. El mandatario también estuvo en West Palm Beach este domingo, aunque abandonó la ciudad aproximadamente una hora antes del accidente a bordo del Air Force One.
La investigación quedará a cargo de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) y de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB). Este último organismo centralizará la difusión de las novedades sobre el caso y buscará reconstruir los últimos momentos del vuelo para determinar qué provocó la pérdida abrupta de altitud. También analizará los registros técnicos de la aeronave y las circunstancias en las que se produjo el impacto.




