Un informe de Focus Market indicó que los hogares argentinos acumulan un stock total de $73,8 billones en deuda, de los cuales $66,48 billones corresponden a deuda bancaria y $7,36 billones a deuda no bancaria. La consultora sostuvo que el cuadro refleja menos familias tomando crédito, pero con montos más altos entre quienes siguen endeudados con el sistema formal. La lectura es relevante porque combina una mayor concentración de la deuda con una presión financiera más intensa sobre los hogares que aún acceden al financiamiento.
Concentración del endeudamiento
Según el director de Focus Market, Damián Di Pace, “menos familias están recurriendo al crédito, pero quienes permanecen endeudados con el sistema bancario lo hacen por montos significativamente mayores”. El informe precisó que la deuda bancaria promedio por hogar endeudado llegó a $13.380.294, más del doble de los $5.702.809 registrados a comienzos de año. En paralelo, la deuda no bancaria promedió $1.288.161 por hogar, frente a $1.116.013 en enero. La brecha entre ambos tipos de financiamiento volvió a ampliarse y se ubicó en 7,3 puntos a favor de la deuda informal.
En términos de alcance, 48,68% de los hogares tenía deuda bancaria, equivalentes a 4.968.709 hogares, y 56,0% registraba algún tipo de deuda no bancaria, es decir 5.716.237 hogares. Ambos indicadores retrocedieron frente a enero de 2026, cuando se ubicaban en 55,1% y 59%, respectivamente. El informe también señaló que, a diciembre de 2025, 14,65 millones de personas tenían financiamiento en entidades financieras, lo que equivalía al 39,6% de la población adulta. Ese universo sirve de base para estimar los hogares equivalentes con deuda bancaria.
Mora en ascenso
El relevamiento advirtió además que el crédito crece, pero también la morosidad. El ratio de irregularidad de las financiaciones a las familias pasó del 2,7% en enero de 2025 al 12,9% en julio de 2026, casi quintuplicándose en dieciocho meses. La consultora atribuyó el deterioro a una expansión del crédito con mayores dificultades de pago en un contexto en el que los salarios reales todavía no se recuperaron plenamente y el costo de vida sigue presionando los presupuestos familiares.
Por producto, los préstamos personales mostraron la mayor tensión: su tasa de irregularidad subió del 3,5% al 16,7% en el período analizado. Las tarjetas de crédito pasaron del 2% al 12,8%, mientras que los créditos con garantía hipotecaria se movieron del 1% al 1,6%. Los créditos con garantía prendaria treparon del 3,5% al 8,1%. La categoría “otros préstamos”, que incluye productos de menor monto y mayor informalidad dentro del sistema, registró el salto más fuerte: del 10,7% al 39,8%.
Financiamiento fuera del banco
En la deuda no bancaria, Damián Di Pace sostuvo que el uso de mecanismos como el no pago de impuestos, los préstamos personales y la ayuda de familiares y amigos refleja una creciente presión sobre los ingresos. El informe ubicó dentro de esa categoría a 5.716.237 hogares, con un stock total de $7,36 billones. El mayor peso dentro de ese universo corresponde a los préstamos personales fuera del sistema bancario, que explican el 46,4% del total y promedian $2.622.208 por hogar. Luego aparecen los préstamos de familiares o amigos, con 18,6%, y el no pago de impuestos, con 17,6%.
Focus Market también señaló que el crédito fintech, es decir, el otorgado por empresas de tecnología financiera, amplió su cobertura antes de la pandemia. Según datos de Analytica, menos de 500.000 personas tenían un crédito fintech antes de ese período y hoy son más de 10 millones, de las cuales 3,8 millones no tienen ningún crédito bancario. El dato muestra una expansión del financiamiento formal fuera de los bancos tradicionales, aunque sin desplazar la deuda informal. La variable a seguir es si la combinación de mayor endeudamiento y mayor mora se traduce en más restricciones de acceso al crédito en los próximos meses.




