El endeudamiento para llegar a fin de mes también alcanza a los empleados de comercio de San Juan. Según el Sindicato Empleados de Comercio (SEC), la pérdida del poder adquisitivo empuja a muchos trabajadores a usar préstamos y tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos, en especial alimentos. A la vez, las jornadas divididas reducen las posibilidades de sumar un segundo ingreso.
Mirna Moral, secretaria general del SEC, sostuvo que el problema se viene observando desde hace tiempo y que se agravó con la caída de los salarios. Indicó que los ingresos actuales quedan por debajo de lo necesario para superar la línea de pobreza. En ese marco, vinculó el uso de crédito al deterioro de la capacidad de compra de las familias.
Sueldos y línea de pobreza
Moral señaló que el salario básico de los empleados de comercio es de $1.330.000 y que subirá a $1.350.000 por el último acuerdo paritario entre la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS). Aclaró que ese acuerdo todavía no fue homologado, es decir, aprobado de manera oficial.
De acuerdo con sus cálculos, los ingresos mensuales de los trabajadores oscilan entre $1.400.000 y $1.500.000. Esa cifra, afirmó, sigue por debajo de los $1.700.000 que se necesitan para no caer bajo la línea de pobreza. La diferencia, según explicó, es la que obliga a financiar consumos cotidianos con deuda.
La dirigente precisó que ese endeudamiento no responde a compras de bienes de alto valor, sino a gastos básicos. Mencionó el uso de tarjetas de crédito y préstamos para hacer las compras del supermercado. En ese contexto, el financiamiento personal aparece como un mecanismo para sostener el consumo corriente.
Jornadas cortadas y segundo empleo
Frente a sueldos que no alcanzan, algunos trabajadores intentan sumar otro empleo para completar ingresos. Moral advirtió que la modalidad de trabajo cortada, extendida en el comercio sanjuanino, complica esa alternativa. Contó que muchos empleados salen de sus casas alrededor de las 8, trabajan hasta las 13.30 y vuelven a sus puestos entre las 16 y las 16.30.
Según explicó, esa organización horaria dificulta conseguir un trabajo nocturno después de una jornada que ocupa casi todo el día. Como alternativa, señaló que quienes cumplen media jornada tienen más margen para sumar una segunda actividad, incluso fuera del comercio. Para quienes trabajan jornada completa y dividida, en cambio, la posibilidad de obtener un ingreso adicional resulta mucho más limitada.




