La baja de las tasas de interés impulsada por el Gobierno comenzó a mostrar efectos contrapuestos sobre el mercado financiero. La consultora Cohen señaló que los rendimientos de corto plazo ya se ubican en niveles negativos o prácticamente neutros en términos reales, es decir, por debajo o en línea con la inflación esperada. Según la firma, el escenario depende cada vez más de que el dólar se mantenga estable.
En su último informe, Cohen indicó que la caución a un día cayó al 19% anual, desde 21% a fines de agosto y cerca de 28% un mes atrás. A la vez, la curva de tasa fija hasta noviembre pasó a rendir alrededor de 26,6% de TEA, una tasa efectiva anual que mide el rendimiento total en un año, un punto menos que la semana previa. Ese movimiento respondió a una mayor liquidez en el sistema después de varias semanas de escasez de pesos.
Expectativas de precios La consultora advirtió que la caída de tasas no vino acompañada por una baja equivalente de las expectativas de inflación. El mercado proyecta aumentos de precios de entre 1,6% y 1,8% mensual para los próximos meses. Con ese nivel, las colocaciones más cortas dejan de ofrecer una compensación real atractiva y empiezan a quedar en terreno negativo o casi neutro.
“Interpretamos esta baja como un reflejo de mayor liquidez y no de una convicción sobre una desinflación más rápida”, planteó Cohen en su informe. La diferencia no es menor porque modifica el equilibrio que permitió sostener la estabilidad cambiaria en las últimas semanas. Hasta ahora, los pesos seguían ofreciendo una rentabilidad suficiente frente al dólar.
Riesgo cambiario De acuerdo con la consultora, la curva a tasa fija hasta noviembre todavía supera la devaluación implícita en los futuros, que ronda el 1,7% mensual. Sin embargo, la caución ya quedó por debajo de ese nivel al ubicarse en 19% anual. Para el mercado, ese diferencial vuelve a encender alertas sobre una eventual dolarización de carteras si las tasas continúan bajando y las expectativas de inflación permanecen estables.
En ese marco, Cohen sostuvo que la estrategia económica de Caputo entra en un equilibrio más estrecho. Tasas demasiado altas complican el crédito y frenan la actividad, pero una baja demasiado rápida puede reactivar la presión sobre el mercado cambiario. Por ahora, el dólar mayorista se mantiene apenas por encima de los $1.500, el dólar MEP opera cerca del oficial y el contado con liquidación conserva una brecha acotada.
Señales a seguir La firma también advirtió que el mercado dejó de pagar por cobertura cambiaria y que la estabilidad depende cada vez más de la ausencia de una demanda fuerte de dólares. Como señales recientes, mencionó que en julio las compras de dólares de las personas alcanzaron niveles elevados y que el BCRA redujo de manera considerable su ritmo de acumulación de reservas durante agosto. En ese contexto, la consultora prefirió instrumentos CER de corto plazo, que ajustan por inflación, antes que extender plazos a tasa fija.




