La utilización de la capacidad instalada de la industria registró en junio una mejora marginal, aunque el dato sigue reflejando un cuadro de debilidad productiva. Según informó el INDEC, las fábricas trabajaron al 59,1% de su capacidad, apenas por encima del 58,9% observado en el mismo mes del año pasado. En términos concretos, más de cuatro de cada diez máquinas continuaron sin uso.
El comportamiento del indicador confirma una recuperación acotada y concentrada en pocos rubros. El avance general estuvo traccionado, sobre todo, por sectores asociados al acero, los alimentos y la refinación de petróleo, mientras que otras ramas continúan operando con márgenes de ociosidad significativos. La cifra global vuelve a ubicarse cerca del 60%, pero sin señales firmes de una expansión sostenida.
En la comparación mensual también hubo una mejora: en mayo, la utilización había caído al 58,3%. Ese rebote acompañó un aumento de la producción industrial de 0,9% respecto de mayo y de 2% en comparación con junio de 2025. Aun así, el balance del primer semestre permanece en rojo, con una producción 2,2% menor a la del mismo período de 2025, lo que alimenta la lectura de un escenario de estancamiento más que de recuperación consolidada.
Entre los sectores con mejor desempeño se destacó la refinación de petróleo, con una utilización del 86,7%. Luego se ubicaron las industrias metálicas básicas, con 68,7%; sustancias y productos químicos, con 67%; papel y cartón, con 66,2%; y alimentos y bebidas, con 64,4%. Estos rubros explican buena parte de la mejora general, aunque su peso no alcanza para revertir la debilidad del conjunto industrial.
El panorama es más adverso en las ramas con mayor capacidad ociosa. La industria automotriz utilizó apenas el 45,5% de su capacidad instalada, mientras que la metalmecánica, sin contar automotores, llegó al 41,5%. También se mantuvieron por debajo del promedio los productos de caucho y plástico, con 41%; los productos del tabaco, con 46,3%; los textiles, con 46,6%; los minerales no metálicos, con 51,8%; y edición e impresión, con 53,5%.
En algunos casos, además, la situación empeoró frente a un año atrás. La industria automotriz retrocedió desde el 52% de utilización hasta el 45,5%, una caída de 6,5 puntos porcentuales. En la metalmecánica, el uso de capacidad bajó del 45,9% al 41,5%, arrastrado por menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico. Según el IPI manufacturero, la fabricación de maquinaria agropecuaria cayó 27,9% interanual y la de aparatos de uso doméstico, 22,9%.
La mejora parcial del indicador general estuvo impulsada por la siderurgia, los alimentos y la refinación de petróleo. En las industrias metálicas básicas, el nivel de utilización subió al 68,7%, por encima del 64,3% de junio del año pasado. De acuerdo con datos de la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo avanzó 8,2% interanual en el mes bajo análisis.
En paralelo, la refinación de petróleo alcanzó un uso de capacidad del 86,7%, superior al 83,2% registrado un año atrás, apoyada en un mayor procesamiento de petróleo crudo. También mejoró alimentos y bebidas, que pasó del 62,7% al 64,4%. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, ese comportamiento respondió al aumento en la elaboración de aceites y subproductos de soja, que creció 3,1% interanual, y de girasol, que subió 15,6%.




