El mercado de trabajo en la Argentina atraviesa una etapa de marcada fragilidad. La caída sostenida del empleo registrado no solo reduce la cantidad de puestos formales, sino que además expone una tendencia de fondo: la probabilidad de conservar un empleo formal es hoy la más baja de los últimos diez años, mientras que el acceso al trabajo registrado permanece en niveles históricamente bajos.
Un informe reciente de la consultora C-P cuantifica el impacto de este proceso sobre los ingresos de los trabajadores. La salida del circuito formal implica un deterioro inmediato del poder adquisitivo y empuja a muchos ocupados hacia alternativas de menor protección y mayor inestabilidad.
Entre los asalariados privados registrados que perdieron su empleo y pasaron a la informalidad, la caída del ingreso real fue del 14%. En el caso de quienes se reubicaron como cuentapropistas, la merma fue todavía más pronunciada y llegó al 28%.
Los datos de la Secretaría de Trabajo también muestran una destrucción neta de empleo entre noviembre de 2023 y abril de 2026. En ese período, los asalariados privados registrados cayeron en 235.000 puestos, los empleados públicos en 73.000 y las trabajadoras de casas particulares en 20.000. La única categoría en expansión fue la de monotributistas, con un aumento de 150.000 personas.
En términos agregados, el sistema perdió cerca de 180.000 empleos registrados, una retracción del 1,4% en apenas dos años y medio. Ese retroceso quedó parcialmente compensado por el crecimiento del monotributo, que opera como refugio frente a la caída del empleo asalariado, aunque sin resolver la debilidad estructural del mercado laboral.
La inestabilidad también se refleja en los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. Según esos registros, solo 76 de cada 100 asalariados privados registrados logran sostener su puesto al cabo de doce meses. Se trata de un nivel inferior al de 2024-2025 y también por debajo del anterior pico de fragilidad observado en 2018-2019.
Desde Estudios Económicos del Banco Provincia señalaron que, de los casi 20 trabajadores que cambiaron su modalidad de contratación, más del 60% permaneció en el mercado laboral, aunque en condiciones de mayor precarización. En paralelo, la migración desde el sector privado formal hacia la informalidad subió del 7,1% al 7,8%, mientras que el salto hacia el trabajo por cuenta propia pasó del 3,4% al 4,6%.
Los datos del primer trimestre de 2026 confirman que la tendencia no muestra señales de reversión. Sobre un total de 13,47 millones de trabajadores relevados en aglomerados urbanos, los asalariados representaron el 71,8%, con una caída de 0,9 puntos porcentuales en la comparación interanual.
Un análisis de la consultora Politikón Chaco indica que el cuentapropismo, con el 24,2% del total, alcanzó su segundo nivel más alto de la serie histórica 2017-2026, muy cerca del récord de 2021. En el balance acumulado desde 2017, la participación del trabajo independiente subió 3,3 puntos, mientras que el empleo asalariado retrocedió 2,4 puntos.
El cuadro general deja una señal preocupante: siete de cada diez nuevos ocupados ingresan al mercado a través de modalidades de autoempleo. La consecuencia es un estancamiento en la creación de puestos en relación de dependencia y una mayor exposición de los trabajadores a condiciones laborales más inestables.
La percepción social acompaña ese deterioro. Según la encuesta mensual de Latam Pulse Argentina, elaborada por AtlasIntel y Bloomberg, el 73% califica al mercado de trabajo como



