La decisión del Gobierno nacional de suspender los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) sobre las pequeñas y medianas empresas abrió un margen de alivio para un sector que venía advirtiendo sobre las dificultades para sostener su actividad en un contexto de presión financiera. La medida, anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, busca darles tiempo a las empresas para regularizar sus obligaciones fiscales y ordenar sus cuentas. Vale marcar que el reclamo de entidades como la UIA y CAME se habían hecho sentir, entendiendo la crítica situación que viven las empresas que están insertas en el mercado interno argentino.
En este contexto, el contador sanjuanino Facundo Cereceda analizó el alcance de la disposición y consideró que representa un alivio importante para las pymes, aunque aclaró que no implica una condonación de deudas ni la eliminación de las obligaciones tributarias.
“Se ha anunciado hasta abril del año que viene, así que se va a dar un respiro a las pymes. Lo que no significa que no se tengan que pagar impuestos. En abril del año que viene, automáticamente los van a embargar si no regularizaron su situación”, explicó Cereceda.
Para el contador, el principal beneficio de la decisión es que las empresas tendrán un período para ponerse al día sin enfrentar de inmediato una de las consecuencias financieras más complicadas de los atrasos impositivos: la inmovilización de sus cuentas bancarias.
El impacto de los embargos sobre la actividad empresarial
Cereceda sostuvo que la medida llega después de numerosos reclamos de las cámaras empresariales por los procedimientos que venía aplicando ARCA. Según explicó, algunas pymes enfrentaban embargos incluso por atrasos de pocos días en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
“Había pymes que se atrasaban siete días en el pago de alguna obligación impositiva y, en base a eso, ya directamente les embargaban”, señaló.
El problema, de acuerdo con su análisis, iba mucho más allá de la deuda original. La imposibilidad de operar normalmente con las cuentas bancarias terminaba afectando el funcionamiento cotidiano de las empresas, que necesitan esos recursos para cumplir con sus compromisos comerciales y laborales.
“Esto les traía un problema mucho más grande, porque no podían pagar sueldos, no podían pagar a sus proveedores y no podían utilizar las cuentas bancarias. Imaginate lo que significaba esto para una empresa, donde todos los giros hoy en día se hacen por cuentas bancarias”, remarcó.
En ese sentido, consideró que la suspensión de los embargos permite evitar que una deuda impositiva de corto plazo se transforme en un problema operativo de mayores dimensiones, comprometiendo la continuidad de la actividad.
Un reclamo que llegó al Gobierno nacional
El profesional también destacó que la decisión representa una respuesta a los planteos que venían realizando las entidades empresariales, preocupadas por las consecuencias que los embargos podían generar sobre las pequeñas y medianas compañías.
“En este sentido, el Gobierno ha escuchado todas las cuestiones que reclamaban las cámaras empresariales, que no podía ser así, menos en esta situación. Ha frenado un poco el tema de los embargos”, afirmó.
Cereceda agregó que la problemática también había generado preocupación entre los profesionales contables, debido a la cantidad de empresas que atravesaban situaciones similares.
La suspensión constituye, de esta manera, una oportunidad para que las pymes reorganizen sus finanzas y regularicen sus compromisos fiscales. Sin embargo, el contador insistió en que el beneficio tiene un plazo determinado y que las empresas deberán aprovechar estos meses para ordenar sus cuentas, ya que la obligación de pagar los impuestos continúa vigente.




