La administración de Donald Trump oficializó un contingente temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna magra sin aranceles para ingresar a Estados Unidos, con vigencia desde el 1 de septiembre y por 90 días. La medida busca ampliar la oferta destinada a la elaboración de carne molida y moderar los precios internos. Sin embargo, Argentina no podrá acceder a ese volumen adicional porque ya cuenta con una cuota específica para ese mercado.
El nuevo cupo se distribuirá en tres tramos de 100.000 toneladas y funcionará bajo el sistema de “primero llegado, primero servido”. Según el esquema oficial, el beneficio quedó orientado al segmento de “otros países o áreas”, lo que deja afuera a los exportadores que ya disponen de contingentes propios. Entre ellos figuran Argentina, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido.
Impacto comercial La principal oportunidad del anuncio recae sobre Brasil, que no cuenta con un cupo preferencial y podrá utilizar este mecanismo para ampliar sus ventas a Estados Unidos. También aparecen dentro de los países que históricamente usan ese contingente Paraguay, Irlanda, Japón y Países Bajos. En ese marco, el consultor ganadero Víctor Tonelli sostuvo que la medida está “casi hecha a medida de Brasil”.
La situación argentina La exclusión llega mientras las exportaciones argentinas de carne vacuna hacia Estados Unidos muestran una expansión. En los primeros siete meses del año, Argentina envió 67.118 toneladas, contra 22.183 toneladas en el mismo período de 2025, lo que implicó un incremento interanual del 202,6%. Además, el país dispone actualmente de una cuota propia de 100.000 toneladas, ampliada en febrero desde las 20.000 toneladas anteriores.
Tonelli afirmó que la exclusión no representa un impacto significativo para Argentina porque el país ya tiene asignados sus cupos. En cambio, el nuevo esquema sí abre una vía adicional para exportadores sin acceso preferencial. De acuerdo con la información oficial, el contingente temporal se suma a una política comercial diseñada para atender una menor disponibilidad de carne vacuna en el mercado estadounidense.
Contexto productivo La decisión de la Casa Blanca se vincula con la reducción del rodeo bovino estadounidense, que según la proclamación presidencial llegó a su nivel más bajo en 75 años. A ese cuadro se sumaron la sequía, los incendios forestales y las restricciones al ingreso de ganado vivo desde México por razones sanitarias. En ese escenario, Estados Unidos prevé además una caída cercana al 4% en la producción de carne vacuna durante 2026 respecto del año anterior.
La administración de Trump espera que la nueva cuota permita el ingreso de hasta 100.000 toneladas por mes y que esos cortes lleguen al mercado con un descuento cercano al 25% frente a los valores habituales. Mientras tanto, Argentina seguirá operando con su contingente específico, que continúa siendo el canal habilitado para sostener sus envíos al mercado estadounidense.




