El final de la producción nacional de la Volkswagen Amarok comenzó a generar consecuencias concretas en la industria autopartista argentina. A pocos meses de que la camioneta deje de fabricarse en la planta de General Pacheco, dos empresas proveedoras ya resolvieron cerrar sus operaciones y otras atraviesan un escenario de incertidumbre. El cambio importa porque afecta a firmas instaladas para abastecer casi exclusivamente a ese modelo y reordena una parte de la cadena de valor automotriz local.
Volkswagen prevé reemplazar la actual Amarok por una nueva pick up que también será ensamblada en el país, pero con la mayor parte de sus piezas provenientes de China. Esa decisión golpea de lleno a compañías que desarrollaron líneas de producción específicas para el vehículo que comenzó a fabricarse en 2010 en Pacheco. En ese esquema, la continuidad industrial ya no depende solo del ensamblado local, sino del origen de los componentes y de la capacidad de los proveedores nacionales para adaptarse al nuevo proyecto.
Kromberg & Schubert, grupo alemán especializado en sistemas eléctricos y cableado para la industria automotriz, es una de las empresas que ya definió su salida. La firma llegó a la Argentina en septiembre de 2009 para producir los mazos de cables destinados a la Amarok y opera en el Parque Industrial de Pilar, con más de 200 trabajadores. Según fuentes gremiales y empresarias citadas por Infobae, la compañía comunicó que cerrará hacia fin de año.
Otra autopartista también abandona el país
El impacto también alcanzó a Irauto, filial argentina del grupo español Antolin. La empresa nació en 1997 como una sociedad entre Antolin y un socio local y pasó a estar controlada completamente por el grupo español en 2018. Su planta de Benavídez fabrica techos interiores para vehículos y emplea a alrededor de 80 trabajadores. Según versiones del sector, las líneas de producción podrían pasar a manos de Trefelt, otra autopartista que trabaja para Volkswagen.
Menos empleo y menos proveedores
Otro caso afectado es Pelzer System, perteneciente al grupo italiano Adler Pelzer. La compañía se instaló en Pilar en 2009 para fabricar insonorizantes y alfombras para la Amarok y llegó a generar unos 100 puestos de trabajo. La empresa tampoco fue seleccionada para participar del nuevo proyecto y, además, producía piezas para el Volkswagen Taos, modelo que ya dejó de fabricarse. Actualmente, la planta cuenta con 13 trabajadores, que buscan nuevos negocios para evitar el cierre definitivo de la operación en Argentina.
Según fuentes citadas por Infobae, la compañía recibió entre febrero y marzo la confirmación de que no había sido elegida para la nueva Amarok. Luego se produjeron conflictos y paradas de planta en reclamo de retiros voluntarios. La firma también consiguió un contrato con Stellantis, aunque de una magnitud insuficiente para compensar la pérdida del negocio anterior. En paralelo, Motherson, multinacional de origen indio dedicada, entre otras actividades, a la inyección plástica, tampoco participará del nuevo proyecto, aunque su permanencia en el país no estaría en riesgo por contar con otros clientes.
Menor integración local
Una situación similar atraviesa Caimari, empresa argentina fundada en 1956 que fabrica materiales textiles técnicos y aislantes, como fieltros y productos no tejidos. También Albano Cozzuol, dedicada a la inyección de piezas plásticas, sufrió una fuerte pérdida de negocios por el cambio de modelo, aunque Volkswagen le mantuvo algunas piezas para el nuevo proyecto. El dato más sensible para la cadena local es que, de los 60 proveedores nacionales que llegó a tener Volkswagen, solo 16 continuarían vinculados al nuevo desarrollo.
AFAC, la Asociación de Fábricas de Autocomponentes, también dimensionó el escenario. Según un informe de la entidad citado por Infobae, 63 empresas autopartistas cerraron sus actividades o cancelaron proyectos relevantes en Argentina desde abril de 2009, y 11 de esos casos ocurrieron entre 2024 y la actualidad. El recambio de la Amarok se da, además, en un contexto de apertura de la economía y de dificultades de competitividad para la producción local.
La nueva pick up estará vinculada a un acuerdo con la empresa china SAIC y utilizará una plataforma desarrollada conjuntamente, que también sirve de base para una camioneta de la compañía asiática. El esquema, según el sector, deberá además cumplir con las reglas de origen del Mercosur si Volkswagen busca exportarla a Brasil con arancel del 0%. En ese marco, la variable a seguir es cuántos proveedores locales quedarán integrados al proyecto y si las plantas que ya perdieron negocio consiguen sostenerse con nuevos contratos.




