La economía cortó en junio una racha de dos caídas consecutivas, pero el balance del segundo trimestre siguió en terreno negativo y mantuvo la disparidad entre sectores. El dato importa porque muestra una recuperación incompleta, con tracción concentrada en ramas puntuales y sin una mejora homogénea del nivel de actividad.
El INDEC informó este jueves que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) subió 0,8% en términos mensuales y 2,7% frente al mismo mes de 2025. El organismo difundió así una señal de rebote después de abril y mayo, aunque la serie desestacionalizada ubicó a junio por debajo de marzo, enero y diciembre del año pasado.
En ese marco, el promedio del segundo trimestre quedó 0,9% por debajo del trimestre anterior. Sergio González, head de asset management en Cohen Aliados Financieros, dijo a Ámbito que el dato mensual “revierte el flojo desempeño de abril y mayo”, pero advirtió que el arrastre de ese bache deja el acumulado del primer semestre en 1,9% interanual, por debajo del 4,5% con que había cerrado 2025.
Desempeño sectorial Desde LCG señalaron que “la disparidad sectorial se mantuvo” y que el crecimiento sigue mostrando la dinámica “serrucho” observada desde comienzos de año. Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, indicó que el crecimiento de minería y energía, de 0,4%, y de pesca, con subas superiores al 30%, resultó central para el avance mensual de la actividad total. En sentido contrario, sostuvo que los sectores no primarios volvieron a caer: la industria recuperó 1%, pero la construcción y el comercio continuaron con bajas de 1%.
Empleo y demanda González remarcó que la brecha entre sectores ganadores y rezagados tiene efectos sobre el mercado laboral, porque industria, construcción y comercio concentran la mayor parte del empleo privado registrado. También señaló que la minería es intensiva en capital y genera relativamente pocos puestos por unidad de producto, por lo que un crecimiento apoyado en recursos naturales puede sostener la actividad agregada sin traducirse en una mejora equivalente del empleo o del salario. Esa diferencia ayuda a explicar por qué la recuperación del EMAE todavía no se refleja con fuerza en la demanda interna.
Perspectivas para el segundo semestre Hacia adelante, LCG no ve “un motor claro” para empujar la actividad en el corto plazo. La consultora planteó que la inversión lleva cuatro trimestres de caída, que el consumo sigue condicionado por salarios que en el mejor de los casos empatan a la inflación, y por niveles de endeudamiento, morosidad y tasas que no habilitan una recuperación generalizada vía crédito. En ese escenario, la principal expectativa queda puesta en las exportaciones, sobre todo del agro, la minería y la energía.
Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap, advirtió que si el nivel de actividad de junio se mantuviera sin cambios durante el resto del año, el PBI cerraría con un crecimiento de apenas 1,2% frente a 2025, por debajo del 2,7% estimado por el sector privado en el último REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado). Según ese cálculo, para alcanzar el escenario de consenso la economía debería crecer cerca de 1% tanto en el tercer como en el cuarto trimestre. Filippini agregó que ese escenario es posible, pero que los datos de alta frecuencia no lo están validando por ahora y que los preliminares de julio “no son alentadores”.




