La crisis financiera y política en Paraguay abrió interrogantes sobre la supervisión bancaria en la región y sobre sus efectos en Argentina. En diálogo con Radio Mil20, el analista económico Pablo Padín describió los factores que llevaron a la caída de un banco digital paraguayo y advirtió sobre el alcance del caso fuera de ese país.
Según el especialista, uno de los ejes del episodio es la situación del presidente paraguayo Santiago Peña, quien presentó su renuncia en medio de la crisis, aunque el Congreso todavía no la había aceptado al momento de la entrevista. Padín sostuvo que el mandatario está vinculado con empresas relacionadas con la entidad financiera y afirmó que el caso derivó en un escenario de tensión política. También comparó algunos aspectos de lo ocurrido con la crisis argentina de 2001, aunque aclaró que se trata de situaciones distintas.
La caída de la entidad Padín explicó que el banco había empezado como financiera y que, en pocos años, pasó a ser uno de los bancos digitales más importantes de Paraguay. Según indicó, llegó a concentrar alrededor del 60% de los clientes bancarios del país. El problema, de acuerdo con su análisis, estuvo asociado a préstamos otorgados a empresas del mismo grupo económico de la entidad. Esas operaciones, señaló, habrían tenido altos niveles de riesgo, carpetas crediticias insuficientemente analizadas y garantías que no alcanzaban para respaldar los montos prestados.
El analista describió ese mecanismo como “autopréstamos dentro del grupo económico”. A eso se sumó la pérdida de confianza de los clientes, que comenzaron a retirar sus depósitos ante las primeras señales de dificultades financieras. Padín sostuvo que el banco ya tenía problemas de liquidez y que, cuando suspendió sus actividades el 3 de noviembre, ese indicador estaba por debajo del 50%. También explicó que los bancos usan los depósitos para otorgar préstamos, pero que ese esquema se vuelve frágil cuando se acumulan créditos de alto riesgo y muchos ahorristas intentan retirar sus fondos al mismo tiempo.
Fondos públicos y control estatal Otro de los puntos señalados por Padín fue la exposición del Estado paraguayo. Dijo que organismos públicos, fondos de pensión y entidades de obra social tenían depósitos en el banco. Además, mencionó que los fondos estatales colocados en la entidad superarían los 800 millones de dólares y se acercarían a los 1.000 millones. En ese contexto, cuestionó los controles del Banco Central paraguayo sobre una institución que, por su peso dentro del sistema, debía estar sometida a supervisión estricta.
El economista también remarcó los vínculos empresariales que, según indicó, relacionan a Santiago Peña con el grupo propietario del banco. Para Padín, la combinación de dificultades financieras, fondos públicos comprometidos y conexiones políticas convirtió el episodio en un caso de mayor dimensión. En ese marco, la crisis dejó planteada la discusión sobre la capacidad de control de los organismos reguladores cuando una entidad concentra una porción relevante de los depósitos del sistema.
Impacto en Argentina La repercusión no quedó limitada a Paraguay. Padín advirtió que una empresa argentina que brindaba soporte de software al banco quedó afectada por la suspensión de actividades de la entidad. Según precisó, alrededor de 900 personas trabajaban en esa estructura empresarial. Al momento de la entrevista, aproximadamente el 30% de los empleados estaba suspendido y el resto seguía trabajando desde sus casas.
Además, señaló que los trabajadores todavía no habían cobrado los salarios correspondientes a octubre y que existía incertidumbre sobre la fecha de pago. El caso también sirvió para volver sobre la diferencia entre una entidad financiera regulada y una billetera virtual. Padín explicó que, en los bancos, los depósitos cuentan con un sistema de garantía, mientras que en las fintech sin licencia bancaria no rige necesariamente el mismo mecanismo de protección. El cierre del proceso seguirá atado a la evolución de la crisis en Paraguay, a la definición institucional sobre la renuncia de Santiago Peña y a la situación laboral de la firma argentina involucrada.




